El club sostiene en un juicio que se prolongó durante tres horas que la vinculación fue de tipo mercantil
El ex vicepresidente dijo que Mirón se comprometió a pagarle 3.000 euros al mes el primer año y 6.000 el segundo
La vista de la demanda del ex vicepresidente ejecutivo del Pontevedra, Julio Vázquez Teruelo, quedó ayer vista para sentencia después de tres largas horas de juicio en una sala de lo Social de la Audiencia Provincial.
El letrado vigués Fernando Caride, que asistió al Pontevedra, pidió que se considerase que el Juzgado de lo Social carecería de competencia para dirimir la demanda toda vez que considera que la relación entre ambas partes no fue laboral, sino mercantil.
Reseñó que Teruelo fue vicepresidente con carácter ejecutivo, que tras su presentación en octubre del 2008 adquirió funciones de consejero o administrador, por lo que sus poderes emanaban directamente del consejo de administración.
Alegó también que no hubo contratación ni retribución alguna y solo hasta que presentó la demanda y el acto de conciliación se autocalificó como director general.
Añadió asimismo que Teruelo ocupó las funciones del presidente temporalmente y siguió como consejero hasta el mes de agosto y que tenía la máxima responsabilidad en el club hasta que cesó voluntaria y unilateralmente de sus funciones.
En cuanto a las remuneraciones, Caride recordó que en la asamblea de abril de este año varios socios le preguntaron si iba a ser retribuido y contestó que no. De hecho, desde el club aportaron varios recortes de prensa recogiendo este extremo.
Desacuerdo con el presidente
La parte demandada señaló que la marcha de Teruelo del club se debió a un desacuerdo con el presidente, Nino Mirón, cuando se reincorporó y, al parecer, así como a fricciones y que el demandante desapareció en mayo del 2009, por lo que el abogado vigués solicitó la desestimación de la demanda, aunque subsidiariamente deja la puerta abierta a que se considere que existió una relación laboral de alta dirección, con lo que le correspondería 21 días por año trabajado con un máximo de doce meses, sin salarios de tramitación y una base de poco más de 1.348 euros.
Por su parte, García Legísima, que representó a Teruelo en la vista, dijo que las alegaciones del Pontevedra «a nivel teórico están moi ben», sin embargo negó que su representado tuviera facultades totales: ¿Quen nombrou a Crujieras?, se preguntó Legísima: «Proba meridiana de que non tivo todas as facultades».
El letrado pontevedrés trató de demostrar que el ex vicepresidente lo era de modo profesional y aunque no cobró debido al mal estado económico de la entidad granate, el presidente del Pontevedra, Nino Mirón sí se había comprometido a pagarle 3.000 euros al mes la primera temporada y 6.000 la siguiente.
Añadió que Mirón dejó el cargo temporalmente de cara a los medios de comunicación, pero «non formalmente» y reclamó la existencia de una relación laboral por parte de Teruelo que «picou de boa fe nunha persoa determinada, no club», ya que considera que realizó las funciones de Elías Espiñeira y de Crujeiras, lo que supone una relación laboral igual a los anteriores.
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