No fue un instante, ni un combate. Fueron tres duelos, uno de ellos con muerte súbita incluida los que Estefanía Hernández tuvo que afrontar con su mano izquierda rota. Dolor e incomodidad para sacar partido de su estrategia defensiva. Pero eso no impidió que la taekuondista gallega con mejor palmarés de la historia apretara los dientes, se olvidara del dolor, siguiera compitiendo y avanzara rondas. «En el momento no te planteas otra cosa. Tenía dolor, pero era un Mundial y no podía parar. Es que ni se me pasó por la cabeza. ¿Cómo iba a retirarme? Total, solo era una mano», expresa con frialdad.
En el momento en el que su mano se rompió fue consciente de lo que sucedía. «Noté un fuerte dolor y pensé que algo había ahí, pero en caliente no duele tanto. Seguí peleando y cuando realmente me percaté de la gravedad fue cuando acabó el combate y me vieron los médicos. Dijeron que parecía que estaba rota», explica.
Estefanía no lo dudó. Se vendó la mano y continúo preparándose para afrontar el siguiente combate. «Antes te duele, pero cuando sales al tapiz para pelear, lo que menos te acuerdas es de que tienes algo roto. Te concentras en cómo superar a tu rival y pasar a la siguiente eliminatoria», señala la medallista mundial. No obstante reconoce que sí que hubo momentos en los que sintió dolor.
Y así afrontó el combate más duro de su carrera. Frente a la coreana, la campeona olímpica, la que está considerada como una de las mejores del mundo de todos los pesos. Y tampoco se arrugó. Compitió físicamente mermada pero dio guerra hasta que no le quedaron fuerzas ni tiempo, resistiéndose a despedirse de Copenhague antes de la final.
Hoy, ya de regreso en España, será sometida a pruebas médicas para ver el alcance de su lesión y el tiempo que debe estar parada.
No es la primera vez que una lesión se cruza en la carrera de Estefanía Hernández. Tres anteriores estuvieron a punto de tirar por tierra su futuro. En el 2004 la operaron del tobillo, en el 2005 se rompió el cruzado anterior y quedó mal de la intervención. Cuando regresó a los entrenamientos, rompió el menisco y en el 2006, ya en Barcelona, fue intervenida dos veces más: una de menisco y posteriormente del cruzado anterior, nuevamente. Tras este calvario resurgió y obtuvo sus mayores éxitos deportivos hasta alcanzar el bronce de ayer en el Mundial absoluto.
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