El potencial de Barcelona y Real Madrid hacen presagiar el campeonato más desigual de los últimos años.
La Liga 2009/2010 se promete muy disputada. Eso sí, sólo entre dos equipos. Barcelona y Real Madrid aparecen como los clarísimos favoritos al título del campeonato que está a punto de comenzar, cuando los blancos y el Deportivo de La Coruña salten al campo del Bernabéu el sábado a las 20 horas.
La fuerte inversión de Florentino Pérez para rearmar al Madrid y la continuidad en el bloque del triplete en el Barça, al que se le añade la figura estelar de Ibrahimovic, dejan a los dos grandes clubes españoles como candidatos obligados a ganar la Liga. Después de repartirse los dos últimos títulos nacionales con gran superioridad (9 puntos de ventaja el Barça tras relajarse en las últimas jornadas la temporada pasada, 8 del Madrid hace dos), los archirrivales deberían batirse en un duelo que los aficionados de ambos equipos, y los imparciales, esperan épico.
Exigencia en Madrid
El Real Madrid parte con la desventaja de tener que ensamblar a sus nuevas figuras y hacerse a la idea de juego del nuevo técnico, el chileno Manuel Pellegrini. El fútbol de toque y lleno de centrocampistas que llevó al Villarreal de Pellegrini a lo más alto se transformará necesariamente en algo más directo en el Madrid, ante la imponente pegada de sus grandes fichajes. Florentino Pérez, en su reentrada en la casa blanca, se ha dejado 250 millones en disponer las herramientas para que el Madrid vuelva a lo más alto, sobre todo más allá de los octavos de final de la Liga de Campeones.
La llegada de Xabi Alonso, Albiol, Arbeloa, Cristiano Ronaldo, Benzemá y Kaká dan al Madrid todo lo que venía echando en falta. Jugadores españoles en la plantilla, un mediocentro de toque y criterio, juventud y estrellas de primerísimo nivel mundial para optar a todo. La incógnita del rol de Raúl y ciertas dudas de si tanta estrella cohabitarán bien en el campo son las únicas pegas para un equipo que debe responder al nivel de exigencia de su afición.
La sombra del triplete
Mientras, en Barcelona, el dispendio no fue tanto, ni mucho menos. La modesta (y dolorosa para el deportivista Filipe Luis) compra del lateral brasileño Maxwell y las aportaciones de la cantera culé complementan la rutilante llegada del sueco Zlatan Ibrahimovic. Un delantero técnicamente casi perfecto que añadió a su repertorio de acrobacias y filigranas una pegada digna del máximo goleador del correoso Calcio.
Los aficionados blaugranas salivan ante la perspectiva de un ariete capaz de combinar con Xavi, Iniesta, Messi y compañía , aunque su ratio de goles sea inferior al emigrado Samuel Etoo. Sin embargo, la gran baza del Barcelona es la continuidad del bloque que Guardiola confeccionó la temporada pasada. La sombra del triplete es alargada, más teniendo en cuenta la desintegración del equipo de Rijkaard después del doblete Liga-Champions en el 2006.
¿Las dudas? Cierta cortedad en la plantilla que ha llevado a Guardiola a exigir refuerzos, y la exposición a que una lesión desnude esa carencia que la temporada pasada obligó al técnico azulgrana a estirar al máximo los minutos de sus estrellas. Si todo va bien, el Barça cuenta con una ventaja que dan cuatro títulos (sumando la Supercopa de España), la de una máquina engrasada.
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