Roddick destroza la ilusión británica

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El jugador estadounidense gana a Murray y peleará mañana por el título con Federer, que superó a Haas

04 jul 2009 . Actualizado a las 02:06 h.

El guión preveía para ayer que el tenis británico iba a recuperar un finalista en su torneo de Wimbledon. La catedral debía consagrar al escocés Andy Murray, el chico llamado a disputarle la final al gran señor de la hierba, Roger Federer. Otro partido del siglo se anunciaba entre dos artistas. Pero durante media tarde, el público londinense aguantó con un nudo en la garganta. Andy Roddick había vuelto, recuperando de nuevo un cierto gusto por las subidas a la red y la volea, ahora olvidados hasta en la hierba. El jugador de Nebraska iba directo a frustrar las esperanzas de todo un país, con abarrote tanto en la pista central como en la antigua colina Henman.

Perdió Murray por 6-4, 4-6, 7-6 (7) y 7-6 (5), por lo que Roddick y Federer -que superó sin demasiados problemas al alemán Tommy Haas- se jugarán mañana el título. Perdió Murray después de más de tres horas en las que enfrentó su estilo clásico, de toque, variado, camiando alturas y ritmos, frente al ataque sostenido de Roddick, lanzado en cuanto podía hacia la red. Perdió Murray con un tenis precioso, que da gusto ver; pero el estadounidense jugó con más regularidad y acabó celebrando el título contenido, como excusándose por estropear la fiesta.

La historia de Henman

En el ambiente, flotaba otra vez la historia de Tim Henman, la anterior gran esperanza del tenis británico, cuatro veces semifinalista, cuatro veces derrotado por jugadores que luego se convirtieron en campeones: Pete Sampars en 1998 y 1999; Goran Ivanisevic en el 2001 y Lleyton Hewitt en el 2002. Los aficionados sin entrada que anhelaban un triunfo local se reunían en la llamada colina Henman, en Wimbledon, hoy rebautizada como montaña Murray. Y aunque sus historias no tengan demasiado que ver, el desenlace fatal de ayer, también en una semifinal, les emparentó.

Ahora entrenador por Larry Stefanki, ex preparador de John McEnroe, Roddick jugó mejor los momentos importantes. Ex campeón del US Open en el 2003, antiguo número uno y doble finalista de Wimbledon, abatido por Federer, manejó mejor algunas situaciones difíciles. Lo hizo en el primer set, para lograr el único break con 5-4; lo repitió en el tie break del tercero, después de que Murray se viniese arriba; y supo esperar también su oportunidad en el cuarto.

Roddick llenó al ataque su granero de puntos, pero dio la cara más que dignamente cuando había largos intercambios desde el fondo de la pista, la teórica superioridad del escocés, quizá algo encogido por el peso de la historia, por la posibilidad de tomar el testigo de Fred Perry justo en el centenario de su nacimiento.

«A veces juego bien»

Todavía tenso después de un partido duro con el público del lado de Murray, aunque sin perder nunca su señorío, Roddick admitió haber hecho un partido enorme. «He hecho hoy mi mejor tenis. A veces juego bien», comentó con ironía ante su tercera oportunidad para ganar Wimbledon.