Dentro del plan de viabilidad que el Celta ha presentado al juez de lo mercantil y a los acreedores, se contempla un escenario en el que el club podría arrojar en el balance de la temporada recién finalizada un déficit de hasta doce millones de euros. Este es el máximo para que el club pueda restablecer su equilibrio patrimonial.
Lógicamente es virtualmente imposible llegar a esa cantidad puesto que el presupuesto de gastos era de quince millones.
Lo que sí es cierto es que existirá un déficit importante, y no los dos millones y medio de beneficio que calculaba el club cuando presentó sus cuentas ante la Junta General de Accionistas el pasado mes de diciembre. El motivo es que los ingresos estarán muy lejos de los 17 millones previstos. La clave está en los ingresos accesorios y extraordinarios, en los que el club estipulaba que conseguiría casi doce millones, una cifra que contrasta con las previsiones en esta partida dentro del plan de viabilidad para las próximas temporadas, que apenas supera los dos millones.
Será por tanto la tercera temporada consecutiva, todas con Mouriño como presidente, en la que el Celta arroje un déficit importante. En su primer año fue de cinco millones, ya descontado el agujero contable de 45 millones que encontró de la etapa de Horacio Gómez. En el segundo las pérdidas fueron de nueve millones. Y este año de nuevo a pesar de que el presidente ha tenido que invertir su propio dinero.
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