| La gallega Lourdes Domínguez explica la singularidad del gran torneo de hierba
Organizados por las federaciones, los torneos del grand slam tienen ciertas peculiaridades respecto a los del circuito. Wimbledon cuida más las tradiciones. Ya sabemos que aquí hay que jugar siempre de blanco. Para eso, las marcas ya nos sirven el vestuario adecuado. Pero estos detalles se cuidan hasta en los partidos de entrenamiento en los que, si son dentro de Wimbledon, tampoco puedes llevar colorido. Si lo descuidas y un día metes un pantalón azul en tu bolsa, por ejemplo, puedes llevarte algún disgusto.
Entradas restringidas
Los jugadores tenemos tres pases para nuestro equipo -entrenador y demás-, pero por la demanda de entradas y la tradición, no resulta fácil conseguir invitaciones para que nos venga a ver nuestra gente. En Roland Garros, por ejemplo, tienes siempre dos, y los días en que juegas, cuatro. En Wimbledon, depende de la pista en la que actúes: si lo haces en una de las principales -la central, la 1 o la 2-, no hay tanto problema; si te toca en una cancha de la 3 a la 18, a lo mejor le dan una a los hombres los lunes, miércoles y viernes, y una a las mujeres los otros días.
El club y el público
El tenis ya es un deporte en el que se respeta mucho a los jugadores, y en Wimbledon quizá suceda todavía más. Manda el silencio porque los espectadores son muy tranquilos; nada que ver, por ejemplo, con el Open de Australia. Aunque no es muy diferente a lo que pasa en Roland Garros, y también apoyan más a los jugadores locales. El All England Club es diferente, al tener todas las pistas de hierba, que parecen jardines. Es muy bonito. A ver si el clima acompaña, porque si llueve todo el día se hace más tedioso.
Protocolo
En las primeras rondas y el día a día, el protocolo es más relajado. Aunque los ingleses te recuerdan todo. Si algún día tuviese ocasión de jugar la final, ¡bendito problema!. Ya se vería, en ese partido el protocolo es más rígido por si aparece la reina o personajes importantes.
Grandes pistas y rivales
Por ahora, Wimbledon me ha reservado grandes rivales y jugué bien. En el 2006 perdí con Jelena Jankovic [por 6-3 y 6-4]; y el año pasado caí contra Serena Willliams [7-5 y 6-0] en la pista 2. Pero todavía no tuve oportunidad de jugar en la central ni en la uno. Como esta vez me toca el martes contra Dinara Safina, me gustaría que me tocase la central, esa pista tan especial, ahora con techo retráctil. Estoy bastante animada, llego en buena forma y contra la número uno es un partido complicado, pero no lo veo imposible.
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