Los laboratorios del fútbol, tan habituales en la Premier, empiezan a llegar a España.
-¿Como era el departamento de análisis del Liverpool?
-En el departamento que dirigía éramos cinco personas, que incluían a un editor de vídeo, un analista de equipos ingleses y otros dos que viajaban para hacer seguimientos. Se trataba de hacer una especie de zum sobre cada partido, siguiendo la evolución de los futbolistas para poder elaborar un informe sobre su progresión. Nuestra información se dividía en dos bloques: el físico y el técnico-táctico. Desde las zonas de recuperación de balón hasta las preferentes para el tiro.
-¿Cómo se le transmitía al jugador?
-La rutina incluía una charla colectiva de grupo horas antes del partido, charlas individuales con los jugadores y otras dos charlas con el grupo durante la semana. Los futbolistas pasaban regularmente por el departamento de análisis para ver sus estadísticas y les hacíamos un montaje de vídeo con aquello que tenían que mejorar para que los vieran con nosotros y luego se lo llevaran a casa y pudieran rectificar sus errores.
-Parece un método complejo. ¿Se puede exportar?
-Todo está estructurado hasta el extremo. Pero hay que desmitificar un poco y aclarar que en España también hay equipos técnicos con un trabajo impecable y exhaustivo. Sin ir más lejos, están Lotina y sus ayudantes, a los que yo conozco. Eduardo Domínguez o Rivera trabajan a un nivel muy alto. Muy profesional.
-¿Es muy caro poner en marcha algo así?
-Cuesta más pagar el sueldo de un año de cualquier jugador de Primera que la inversión que tienes que realizar para montar un departamento de análisis en condiciones. La figura del analista acabará existiendo en todos los clubes, al igual que en los años ochenta se introdujo la del preparador físico o en los noventa la del entrenador de porteros.
-Si su laboratorio ha podido suplir el cuarto de las botas en un lugar como Anfield...
-Inglaterra es un país especialmente respetuoso con sus tradiciones, pero ha sabido combinar este valor tradicional con la tecnología. Importa el producto final y cada minuto de juego tiene detrás muchas horas de trabajo. Pero esto es algo que ya se hacía en otros deportes, como el baloncesto o el fútbol americano, y que ahora llega al fútbol.
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