El suizo asegura que «sabía que el día que Rafa no estuviera en la final, la ganaría».
El suizo Roger Federer admitió la tensión que vivió en la final de Roland Garros, a la que definió como «una montaña rusa de emociones». «Fue duro mentalmente, mi mente estaba pensando en lo que significaba ganar este torneo», dijo el suizo tras derrotar 6-1, 7-6 (7-1) y 6-4 al sueco Robin Soderling en la final para conquistar por primera vez Roland Garros y sumar su 14º Grand Slam.
«Estaba muy nervioso al inicio del tercer set, porque me di cuenta de lo cerca que estaba. El último juego fue casi imposible de jugar para mí, sólo quería sacar bien. Fue una montaña rusa de emociones», añadió. Federer señaló que mantenerse en el control del partido en el segundo set fue clave para él.
«Jugué uno de los mejores tie breaks de mi carrera, con esos cuatro aces que convertí... Es un logro increíble, estoy muy orgulloso de mi carrera, logré mucho más de lo que esperaba. Mi sueño de niño era ganar Wimbledon alguna vez, y lo gané cinco...», destacó entre risas.
El suizo destacó que no podía perder la oportunidad de ganar sin Nadal en la final: «Yo sabía que el día que Rafa no estuviera en la final yo estaría aquí y la ganaría. Siempre lo supe y creí en ello, y es exactamente lo que ha sucedido. Es divertido, no lo esperaba pero creía en ello», añadió.
«Después de estar tan cerca o tan lejos estos años fue muy difícil aceptar mi primera derrota en la final. Estos últimos años ha sido mas fácil acercarme a Rafa, me sentía más relajado, más tranquilo. La edad ha tenido que ver mucho con esta victoria, que venía esperando desde hace tanto tiempo», añadió.
«Y cuando te das cuenta de en qué jugador te convertirías de ganar Roland Garros...», añadió. «Es una sensación increíble». El suizo de 27 años confesó lo duro que se le hizo perder en 2006 la primera de las tres finales de Roland Garros en las que fue derrotado por Rafael Nadal: «Cuando jugué la primera final y la perdí me dije '¡Oh mi Dios, tengo que esperar todo un año ahora para volver a intentarlo!'».
Federer reconoció que su nivel bajó algo en los últimos tiempos, pero pidió no exagerar. «En algún modo es cierto, perdí el número uno. Pero no me fui de los diez primeros o los cien primeros. Tuve problemas el año pasado que todos conocemos, pero a veces no te dan tiempo ni para sanarte...
Siempre creí en mis posibilidades de ganar París o cualquier Grand Slam», dijo el suizo, que sufrió una mononucleosis a principios de 2008 y problemas en la espalda a inicios del 2009.
La inminencia de su primer hijo y el haberse casado este año con su hasta entonces novia, Mirka Vavrinec, no influyen en su tenis, cree Federer. «Siento que son dos cosas diferentes. Mi vida privada es una parte de mi vida, la profesional es otra. Gracias a Dios Mirka está involucrada en ambas. No sé cuánto tiene que ver esta victoria con eso, probablemente esta victoria no podría haber llegado en mejor momento, con mi boda y el embarazo de mi mujer. Quizás sí, quizás no, la verdad que no lo sé», dijo
Federer, quien terminó como número uno del mundo en cuatro temporadas consecutivas, de 2004 a 2007, dijo ser conciente de que el tenis «no es para siempre».
«Lo sé, por eso voy a tratar de disfrutarlo lo más que pueda».
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