La deportista lucense apenas tenía aire al competir y en julio le diagnosticaron un linfoma de Hodgkin
Campeona de España júnior de duatlón y subcampeona nacional de triatlón, la lucense Alba Cuba no rendía la temporada pasada. En marzo se retiró por un mareo cuando corría en solitario y abandonó en la Copa de Europa de Pontevedra; otras veces terminó de forma discreta. Algo iba mal. «Llevaba todo el año con problemas respiratorios. Soy asmática y al principio le achacaba mis problemas a eso, o a la ansiedad, hasta que en una exploración se detectó que casi no podía coger aire de un pulmón», explica la deportista, de 20 años. En julio conoció su enfermedad. Tenía un linfoma de Hodgkin, con un pulmón casi inutilizado. Hoy está recuperada y habla con toda la naturalidad que puede de la dureza de la enfermedad y la recuperación: «Si esto le puede ayudar a coger fuerzas a alguna persona que pasa por lo mismo, está bien». La federación española de triatlón le entrega hoy el premio a la superación en la gala que celebra en la sede del Comité Olímpico Español.
Alba Cuba conoció el triatlón con 12 años, en la escuela municipal de Lugo. «Es un deporte que combina tres disciplinas. Es sacrificado, sí, pero si te gusta no supone un sacrificio», explica. Con 15 años entró en el Centro de Tecnificación Deportiva de Pontevedra y ahora sigue ejercitándose allí. Estudia Ciencias del Deporte y entrena de tres a cuatro horas diarias. Después de meses con tratamientos erróneos, cuando conoció su enfermedad se juntaron su preocupación por la gravedad y el alivio al saber por fin de qué se trataba. «Ya no sabía qué pasaba por mis problemas respiratorios y en la piel. Me dije 'por lo menos sé lo que tengo y ahora debo tirar para adelante'», explica.
El tabú de la retirada
La enfermedad -que se manifiesta con frecuencia en la población joven- atravesaba ya por el estadio III, con el pulmón muy dañado. La triatleta lucense no llegó a pensar que la enfermedad la alejase para siempre del deporte: «Nunca me hablaron de eso. Me habría venido abajo porque es una parte fundamental de mi vida. Intenté pensar lo menos posible en la enfermedad, seguir con mis cosas y hacer una vida normal, aunque luego no la haces».
Llegaron las sesiones de quimioterapia y radioterapia. Podía haber hecho ejercicio, pero le resultó imposible. «Estaba muy cansada, dejé el deporte prácticamente». Fueron seis meses de tratamiento en el Hospital Xeral de Lugo, arropada por su familia. «Vivía el día a día. Cuando toca uno en el que estás mal, piensas que solo son unos meses, y que después podrás hacer todo lo que te gusta. Tienes que seguir. Muchas veces echaba de menos poder salir un día en bici o estar con los amigos más tiempo», recuerda.
Alba Cuba cree que durante su recuperación le pudo ayudar la capacidad de superación que aprendió en el triatlón: «Quizá todo deportista está acostumbrado psicológicamente al sacrificio del entrenamiento. Puede que tengas un punto a favor. Pero debes pensar como una persona normal, que puede afrontarlo si pone todo de su parte».
Ahora ya entrena, y empieza a hablar en pasado del linfoma de Hodgkin. «Estoy empezando muy poco a poco. De forma tranquila. A ver si dentro de un par de meses puedo empezar a competir como entretenimiento. Sin prisas. Si no, lo dejaré para el año que viene. Pero mi intención es seguir compitiendo al nivel que sea», añade.
Inicia de nuevo su deliciosa vida normal. Controlada. Cada cierto tiempo pasará unas revisiones.
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