El exclusivo barco que lo llevó a las dos platas en Pekín se «evaporó» del galpón de las piraguas de los Juegos un día después de su clausura. El fetiche sigue sin aparecer
El barco con el que David Cal voló hacia sus dos medallas de plata en los Juegos de Pekín no aparece. Ni va a localizarse ya. Los protagonistas del misterio de la canoa perdida en el canal de Shunyi probablemente permanecerán ocultos para siempre. El palista de Hío, su entrenador Suso Morlán, los responsables de logística del Comité Olímpico Español (COE) y el fabricante portugués de piraguas Nelo aparecen como afectados por el robo.
La pérdida de la canoa -y un segundo barco algo más alto, desarrollado de forma casi artesanal, y preparado para unas condiciones más duras, por si se levantaban olas en Shunyi- tiene un enorme valor simbólico.
Como los barcos de vela o los coches de competición, la canoa había sido primero fabricada en exclusiva por Nelo, más de año y medio antes de los Juegos. Entonces empezó la puesta a punto y el desarrollo de la piragua, con las impresiones de Cal y Morlán. El modelo -y su versión alta para un día en que el viento levantase oleaje- fue evolucionando hasta que pasó el control de barcos en el Mundial de Duisburgo (Alemania) en el 2007.
«Era una canoa muy baja y tenía un pequeño problema de navegación si había un poquito de oleaje. Elevamos su línea de flotación para que se comportase mejor y modificamos dos detalles en los travesaños y en la cubierta», explica Morlán.
Estreno oficial en China
Aunque el piragüista gallego no llegó a competir con su nueva versión para no dar pistas a sus rivales. En Pekín ya voló sobre su evolucionado diseño. Y fue el único canoísta con dos platas en los últimos Juegos -cuatro en total, con las de la cita olímpica de Atenas-. Cal y Morlán dejaron las embarcaciones selladas, cerradas con candado e identificadas. Serían recogidas como parte del material español que una empresa contratada por el COE iba a trasladar a España. Al día siguiente de la fastuosa clausura de la cita china, el barco del palista de Hío era «el único que faltaba en el galpón de las piraguas de Shunyi», lamenta su entrenador.
Se sucedieron entonces las reclamaciones, las preguntas sin respuesta, los correos electrónicos y las gestiones con miles de kilómetros, distintas culturas, idiomas y formas de proceder por medio. El COE pidió explicaciones al comité organizador, pero las canoas ya nunca aparecieron. Por ahora, fue el robo perfecto.
En breve los contactos recibirán en su correo electrónico un enlace a la noticia
Gracias por usar nuestros servicios
Revise sus datos y vuelva a intentarlo
Si se vuelve a producir un error, es posible que el servicio está momentáneamente no disponible. Inténtelo más tarde.
Disculpe las molestias. Gracias por usar nuestros servicios