La convivencia entre abuelo y nieto es «buenísima». Carlos no tiene ni una sola queja de Iago: «Aquí lo quieren con locura y él es muy cariñoso. Tiene su genio, como tenemos todos, porque si un futbolista no tiene su genio ni es futbolista, ni rabo de gaita, ni ná».
El jugador también está contento con su nueva vida. «Estoy bien adaptado -asegura cuando su abuelo le pasa el teléfono-. Soy una persona a la que le gusta estar en casa, así que no me supone ningún problema. Echo de menos Vigo, claro. Es normal extrañar la familia, la casa, la tierra... Y la vida en España, pero aquí estoy bien».
Con sus padres habla «todos los días y más de una vez», y como aún no tiene amigos en Italia -«en realidad no conozco a nadie», confiesa- mata el tiempo libre «viendo pelis y también en Internet o con la Play; supongo que lo normal para cualquier persona de mi edad». También recibe numerosas visitas de España que lo ayudan a no sentirse solo.
Oportunidad única
«Es lo que hay -analiza Iago con sorprendente madurez-. Vivo aquí y si quiero ser futbolista es una oportunidad única por la que a veces hay que sacrificarse un poco».
Los estudios los ha dejado de lado por el momento. «Es que ha ido todo muy rápido, con la adaptación y todo eso», se justifica, «pero más adelante sí que quiero ponerme a estudiar algo, ya veré qué».
Entre las actividades compartidas por abuelo y nieto están algunas visitas a la ciudad, que fascina a Carlos: «Esto así, con la nieve, ya es muy bonito, pero en primavera tiene que ser maravilloso».
Al tutor le está costando mucho menos que al chico encontrar con qué llenar el tiempo. Pasea al perro, poda y limpia el jardín que tienen en la urbanización y no pierde contacto con lo que sucede en España. «Me pongo a ver la tele, la gallega por el satélite -detalla-, y veo a Piñeiro que es lo que más me entretiene. Claro que también veo mucho fútbol, sobre todo al Celtiña».
Con los celestes es bastante más crítico que con su nieto: «Al entrar en la ley concursal esa, pues no se pueden fichar buenos jugadores, pero no los veo mal, se van defendiendo».
Carlos tampoco deja de lado otra de sus grandes pasiones: coleccionar todo lo que se publica sobre Iago. «Lo último que tengo es una revista del equipo de aquí en la que hablan del niño. 'Il Toro de la Juve' lo llaman».
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