Por desconocimiento o por ignorancia. Solo uno de los dos refuerzos del Madrid para la segunda parte de la temporada podrá ser inscrito en la Liga de Campeones. Un nuevo ridículo de los gestores del Real Madrid, esta vez incluso en pleno período vacacional, que ha convertido a la entidad en el hazmerreír de los medios deportivos.
Casi 50 millones
Después de prácticamente haberse despedido de la Liga, a 12 puntos del Barcelona. Ramón Calderón aireó que la Liga de Campeones era el gran (único) objetivo de la temporada. Europa todavía era posible. Por eso destituyó a Bernd Schuster solo cuatro días antes de visitar el Camp Nou y para eso ha elevado su dispendio invernal a 47 millones de euros en un par de fichajes de calidad, cuando menos, discutible.
A sus 23 años, el francés Lassana Diarrá acumula una par de sus fracasos de su paso por el Chelsea y Arsenal; no convenció ni a Mourinho ni a Arsene Wenger. Su único aval es una buen primer tramo de la campaña actual en las filas del Portsmouth de la Premier League y la similitud que algún técnico ha querido ver con el añorado Claude Makelele.
En cuanto al delantero Klaas Jan Huntelaar, goza de una merecida fama de goleador de cierto fuste en Holanda, pero nunca ha podido discutirle la titularidad en la selección holandesa a Van Nistelrooy y su única experiencia se circunscribe a la Liga holandesa, una competición de segundo nivel.
Con estos dos refuerzos y el regreso de Parejo, Calderón trataba de acallar las críticas por la deficiente planificación de la actual temporada. Incluso ha prometido nuevas incorporaciones.
Pero en los despachos de la casa blanca descocían la normativa que impedía inscribir para la Liga de Campeones a más de un jugador que ya hubiera jugado en esta temporada en la Copa de la UEFA. Y tanto Diarrá, con el Portsmouth, como el delantero holandés, con el Ajax, lo han hecho.
Recoveco legal
Una vez confirmado el ridículo, la directiva madridista ha tratado de filtrar que conocía la situación y que ya había pensado en un recoveco que le permitiría sortear la legalidad. Pero el comunicado de la UEFA en su página oficial no ofrece lugar a dudas: solo uno de los dos. Como en la destitución de Bernd Schuster, Ramón Calderón ha querido hacer recaer la responsabilidad del desatino administrativo sobre la dirección deportiva (Mijatovic). Ayer, los medios de comunicación eran contundentes: «Chapuza en los fichajes del Madrid» (Sport), o «Hacemos el ridículo» (Marca), frase textual que al parecer se oyó en la junta que la directiva del Real Madrid celebró el viernes.
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