El piloto coruñés Diego Cabanela sufrió una avería en el primer metro del Rali de Cabanas. Tenía que pasarle a él. Acumula una larga colección de contratiempos en la presente temporada.
El piloto coruñés Diego Cabanela no olvidará la temporada de automovilismo que está a punto de concluir. Ha vivido satisfacciones deportivas, como las victorias (en el Trofeo Producción) en Madrid, Lanzarote y León. Pero su año ha estado marcado por un rosario de desdichas de todos los colores, desde un impactante accidente a una inoportuna avería el pasado sábado en Cabanas.
Grave susto en Lalín. Cabanela eligió el Rali do Cocido para probar su Mitsubishi. Pero allí estuvo a punto de perder la vida al estrellarse a 187 kilómetros por hora contra un talud. «Si llega a ser contra un árbol no lo cuento», recuerda Diego. Él y su copiloto, Alberto Rodríguez, fueron evacuados al Hospital Universitario de Santiago. Tras recibir el alta, necesitó de un nuevo ingreso, esta vez en el Modelo de A Coruña, a causa de un dolor persistente, que resultó ser la perforación del pulmón por una costilla fracturada.
Un gato inútil en Santander. «Casi arranco la rueda y cuando la fui a cambiar el gato no funcionaba. Perdí siete minutos en aquel tramo porque el gato no subía».
Reaparece el gato en Canarias. «En Lanzarote sufrí un pinchazo y teníamos el mismo tipo de gatos que en Santander. Otra vez perdí tiempo, además de ser penalizado por no llegar a tiempo al tramo, aunque después remontamos. A partir de ese rali la organización cambió los gatos, pero yo ya los había sufrido en dos ocasiones».
A punto de despeñarse en el Cañón del Sil. «En una de las curvas del Rali de Ourense, junto al Cañón del río Sil, volqué y di una vuelta de campana. El coche estuvo a punto de dar otra y, de ser así, nos habríamos despeñado. Conseguimos salir sin más contratiempo con la ayuda de los espectadores».
Contratiempos ferrolanos. «Cuando iba primero me salí en un cruce con la mala suerte de tocar la base de una señal de stop, una base de hormigón que me dañó la rueda trasera izquierda y tuve que abandonar el rali».
En Asturias, doble mala suerte. «Íbamos terceros en el Rali de Llanes cuando, en el segundo tramo, Eloy Entrecanales roció la carretera con aceite por una avería de su motor. Y claro, me lo comí yo, con tan mala suerte que al irme a la cuneta me enganché en la parte inferior con unos tubos que me arrancaron el motor de cuajo».
Avería en Cabanas. ¿Fin del Viacrucis? «No pude ni correr diez metros con el coche en condiciones. Nada más empezar en el primer tramo de Cabanas se me rompió un palier, lo que me obligó a correr el tramo con los diferenciales bloqueados, con lo que las ruedas iban muy trabadas. Acabé el tramo y me retiré, era lo más recomendable».
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