James Wan, codirector de la exitosa «Saw», dirige a Kevin Bacon y John Goodman en una violenta historia de venganzas personales al margen de la ley
Nick Hume, exitoso agente de seguros, tiene una familia perfecta, mujer e hijos, y una casa de ensueño, como no podía ser menos. Una noche, cuando regresa a casa en compañía de su hijo mayor después de que este disputara un partido de hockey, detiene su coche en una gasolinera y mientras compra algunas cosas, unos tipos asesinan a su vástago. Para Hume su vida solo tendrá un fin a partir de ese momento: buscar venganza por su propia mano. Cuando una juez decide que uno de los culpables debe salir en libertad, Hume le mata. La policía sospecha de su culpabilidad, pero Hume no se detendrá en su objetivo, pese a que una detective le sigue los pasos. Las cosas se complican cuando los delincuentes también juran cargar contra Hume y el resto de su familia, liderados por su peculiar padre.
Charles Bronson pasó a la historia del thriller como el perfecto dueño de un personaje, buen ciudadano en todo los sentidos, ejemplar padre de familia, que se convertía en una máquina de matar cuando unos descerebrados le dejan sin familia. Su primera película en esta línea la protagonizó en 1974, El justiciero de la ciudad, ambientada en Los Ángeles. Le seguirían otras cuatro entregas a mayores con Bronson a la cabeza, cada una más pasado de rosca en cada película, siempre bajo la reaccionaria premisa de que al no existir la ley, él se convertía en la justicia. Sentencia de muerte va en la misma dirección aunque bajo la mirada personal de James Wan, 31 años, nacido en Malasia, formado en Melbourne y autor de la exitosa y desquiciante Saw (2004), que le abriría las puertas de Hollywood de par en par, al ser un filme de bajo presupuesto que sin embargo logró recaudar 100 millones de dólares en las pantallas de todo el mundo. A ella le seguirían Silencio desde el mal el pasado año.
No es casualidad que Sentencia de muerte se base en la novela homónima de Brian Garfield, publicada en 1975 y ambientada en Chicago, en la que insiste en la figura del ciudadano que opta por tomarse la justicia por su mano, reconvirtiéndose de tipo incapaz de matar una mosca a auténtico especialista en lucha personal y conocimiento de armas, además de contar con los recursos necesarios para volver loca a la policía, sobre todo a la detective responsable del caso y encarnada por Aisha Tyler. Garfield ya publicó en 1972, la novela sobre la que se basó El justiciero de la ciudad. Curiosamente, cuando plantearon al escritor la posibilidad de vender los derechos del nuevo texto para repetir personaje con Bronson, aquel se negó insatisfecho por el estropicio y la visión tan simple que habían realizado de su primer texto.
Filmada en Columbia, la capital de Carolina del Sur, en otoño de 2006, Sentencia de muerte no logró interesar al público local, por lo visto nada complaciente con este tipo de personajes, pese a que Jodie Foster ya encarnara en 2007 a alguien parecido en versión femenina para La extraña que hay en ti a las órdenes de Neil Jordan. El filme de Wan apenas llegó a los 10 millones de dólares, un fracaso en toda regla ?su presupuesto superó los 20 millones de dólares? que sin embargo se recuperará en su periplo internacional y en el mercado del deuvedé, ya que este subgénero conserva todavía una legión de adeptos. La razón del fracaso en taquilla también hay que atribuirlo en parte a la clasificación de R-18, según la cual un menor de 18 años no puede entrar en una sala norteamericana si no lo hace acompañado de un adulto. Sentencia de muerte va sobrecargada de violencia y de sangre. La crítica se mostró implacable con la película, sobre todo por lo cuestionable de su planteamiento moral, pese a destacar el trabajo de Kevin Bacon y el de John Goodman como padre de las dos bestias a las que el personaje del primero desea eliminar.
Por último, la película tiene numerosos guiños cinéfilos al alcance de los fans de Wan y su cine. Comienza sacando en un cameo al codirector de Saw, Leigh Wahnnell. En una de las paredes de la guarida del asesino, aparece pintada la marioneta de la serie Saw. A su vez, la juez se llama Shaw, encarnada por la actriz Judith Roberts que a su vez fue Mary Shaw en Silencio desde el mal. El psiquiátrico en el que se ocultan los perseguidos está en la calle Stygian, la misma a la que se dirigen los detectives en Saw.
En breve los contactos recibirán en su correo electrónico un enlace a la noticia
Gracias por usar nuestros servicios
Revise sus datos y vuelva a intentarlo
Si se vuelve a producir un error, es posible que el servicio está momentáneamente no disponible. Inténtelo más tarde.
Disculpe las molestias. Gracias por usar nuestros servicios