Herbie, el perro de la casa rural A Costa da Égoa, en Carral, que acompaña a los que hacen la ruta de los molinos

«Herbie», el perro que todos querrían tener

La mascota acompaña a los visitantes que hacen la ruta de la Costa da Égoa y les indica el camino


CARRAL 23/09/2016 21:54

No hay que preguntar qué hace Herbie para que sea un perro tan especial. Más bien hay que preguntar qué es lo que no hace. Su dueña, como primer ejemplo, narra que va de visita por las casas del pueblo y al llegar a la de Manuel, ni corto ni perezoso, Herbie le llama a la puerta con la pata. Y, como buen perro, pone ojos de cordero para que le dé alguna que otra chuchería. Herbie es un mestizo de 7 años. Una mezcla de beagle y grifón. «É fillo dun que tiveramos, pero este é moito. É listo a máis non poder». Rocío Goris, que regenta la casa de turismo rural A Casa da Costa da Egua, explica que su mascota suele esperar a los visitantes que llegan para hacer la ruta por los molinos del río. «Cando chega a xente vaina buscar ao coche. Se lle fan caso segue con eles pola ruta, e se non, regresa para a casa». Lo curioso, según indica Rocío, es que el perro va señalando el recorrido a sus acompañantes. «Si, si. El vai marcando o percorrido e, se a xente se equivoca ou vai por outro lado, Herbie ladra e os avisa mostrándolles o camiño correcto».

 

 

 

 

 

Los días que no tiene mucha distracción, según cuenta la hostelera, su mascota se entretiene sola. «Colle unha pelota e vai para o río. Métea nas canaletas do muíño, que van con auga, e xoga con ela correndo e seguindo a corrente. E cando a pelota cae, volve poñela no principio e volta empezar», explica Rocío. También pide a los visitantes, con sus gestos, con sus ladridos, que le tiren la pelota. «E así pode estar todo o día». Aunque su juguete favorito es un chupete de plástico. «¡E veña a chupar nel...!», se ríe la hostelera.

A pesar de que este mestizo es un compañero alegre, «tozudo» y muy inteligente, su dueña recuerda que su pasado no es tan agradable. De hecho, a Herbie no le gusta jugar con niños. «Tivo unha moi mala experiencia cando era pequeno. Uns nenos furáronlle unha vértebra cun pau. Vai recibilos, como a todo o mundo, pero cando empezan a gritar ou a perseguilo, el escapa». De aquella experiencia aún le quedan algunas secuelas, no solo psicológicas, ya que en invierno le duele el lomo cuando alguien lo acaricia y no quiere levantar el rabo porque le resulta incómodo.

También, de tanta visita a los vecinos, estuvo varias veces empachado. Rocío recuerda una en especial, cuando se le metió en el coche y no quería salir. «O can estaba coas orellas agachadas. Choraba e dáballe á ventanilla coa pata. E non houbo forma de baixalo, ata que o levei ao veterinario».

Sobre el nombre de Herbie, Rocío indica que no es casual. Cuenta que le gustan mucho los escarabajos (los coches de la marca Volkswagen) y al no poder tener uno, por lo menos le quiso poner a su perro el nombre del coche de esta marca que es protagonista de una película.

 

«Herbie» vive en la casa rural A Costa da Égoa, donde los visitantes paran antes de hacer la ruta de los molinos

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Turismo Carral
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