El Icomos recomienda la elaboración de un plan de gestión más completo, un centro de interpretación y la designación de responsables
La decisión de la Unesco de incluir la torre de Hércules en la lista de bienes patrimonio de la humanidad era esperada por todos los coruñeses. De hecho, el pasado sábado se confirmó lo que todo el mundo ya sabía: el extraordinario valor cultural y arquitectónico del faro romano más antiguo del mundo aún en funcionamiento.
Después de examinar toda la documentación del expediente de la Torre, el Comité del Patrimonio Mundial no pudo sino certificar su declaración como «valor universal excepcional». El criterio de selección en el que se basó es que constituye «un único o excepcional testimonio de una tradición cultural o una civilización que está desapareciendo o ya lo ha hecho».
Único y auténtico
En este sentido, el Icomos argumenta en este informe definitivo que la Torre es el «único faro romano verdaderamente conservado y siempre en actividad de señalización marítima». Indica que el monumento es el testimonio de un sistema elaborado de navegación de la antigüedad y que permite comprender la historia de la ruta marítima del Atlántico en la Europa occidental. Además, en referencia al trabajo del ingeniero Eustaquio Giannini, añade que fue restaurada en el siglo XVIII «de una manera ejemplar, lo que permitió salvaguardar el núcleo central del monumento romano inicial renovando su función técnica».
Destaca la «integridad y autenticidad» del bien, dado que se trata de un edificio estructuralmente completo y con una integridad funcional «satisfactoria». «La autenticidad romana del núcleo central es certera, a pesar de que la autenticidad del edificio desde una perspectiva tecnológica ha necesitado renovaciones múltiples y adaptaciones funcionales», añade.
Al margen de todas las alabanzas al valor de la Torre, el informe recoge una serie de recomendaciones que la Torre deberá cumplir antes del 2011, año en el faro se volverá a someter a un examen del Icomos. Entre esas recomendaciones destacan las siguientes:
Se deberán aclarar las relaciones entre el consorcio de turismo, cuyas competencias son únicamente turísticas y comerciales, y el comité de control del plan de gestión de la Torre, que debe mostrar una «vocación de verdadera autoridad de coordinación del bien». Además, habrá que precisar también su forma de funcionamiento y su calendario de trabajo. (En enero se aprobó por el Consorcio de Turismo y se constituyó oficialmente el 28 de abril. La presidencia está ocupada por el Consorcio de Turismo y cuenta con un representante de la Consellería de Cultura, del Ministerio de Cultura, de la Autoridad Portuaria y varios técnicos. En este momento la gestión del faro era competencia de la Autoridad Portuaria, mientras que su mantenimiento y explotación turística corresponden al Ayuntamiento coruñés).
En el documento oficial también se indica que es necesario redactar un plan de gestión «más completo y detallado para el examen del Comité de Patrimonio Mundial en el 2011». (La Unesco da un plazo de dos años a la ciudad coruñesa para que defina su plan para la Torre). De todas formas, el Icomos considera que el control de la conservación del faro tiene «un buen nivel científico» y el conjunto de las medidas y proyectos presentados forman un sistema de gestión «aceptable». No obstante, advierte que el papel del comité de seguimiento del plan de gestión debe ser reforzado con una autoridad que coordine la gestión del bien.
Será necesario decidir quién asumirá la responsabilidad científica del futuro museo sobre la Torre y del centro de recepción, en un momento en el que todavía no hay personal competente dentro del Consorcio de Turismo. (El Ayuntamiento ya presentó su proyecto para la construcción de un centro de recepción de visitantes en la zona del aparcamiento público de la Torre).
Instaurar un seguimiento permanente de las humedades en las salas afectadas por los fenómenos de infiltración y de condensación de agua, así como considerar las medidas necesarias en términos de ventilación y eventualmente de limitación de las visitas. (Ayuntamiento y Autoridad Portuaria invirtieron 500.000 euros en esas mejoras).
Se insta a continuar y reforzar el control del desarrollo urbano y periurbano en la «zona tampón», de acuerdo con los valores monumentales y paisajísticos del bien. (La zona tampón se refiere a una superficie que ocupa 142,49 hectáreas, a mayores de las 86,31 de la superficie del entorno del faro. Ya está contemplada en el nuevo PGOM).
Proporcionar información sobre el avance del proyecto del centro de interpretación y de recepción de los visitantes. (Con la declaración de patrimonio mundial, el Ayuntamiento quiere que el centro de interpretación de la Torre esté ubicada en la antigua prisión).
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