Ciudades del tamaño de A Coruña han quintuplicado su número de visitantes tras lograr la distinción de la Unesco
Dos mil años en silencio no acallan el importante valor que genera un monumento reconocido. La designación por parte de la Unesco de la torre de Hércules como patrimonio de la humanidad servirá para captar la atención de miles de personas y aumentar la repercusión y el conocimiento del faro más antiguo del mundo aún en funcionamiento.
Ayer mismo, pocos minutos antes de la proclamación de la nueva categoría del guardián de la costa gallega, el buscador más potente de Internet mostraba 439.000 entradas con su designación. Ese interés se multiplicará de forma exponencial en las próximas semanas, según los cálculos del Ayuntamiento, y, por consiguiente, se dispararán las consultas y la información disponible.
«Será una gran campaña publicitaria gratuita», explica un alto responsable empresarial, que señala que A Coruña «aumentará el número de visitantes que se acercarán a la ciudad ante el aliciente de un monumento reconocido internacionalmente».
Ese incremento en la afluencia de visitantes, añaden desde el Ayuntamiento, «generará más ingresos y más empleo», además de ejercer como amplificadores del atractivo de la ciudad con los comentarios boca a boca.
Nadie se atreve a cuantificar económicamente el impacto real del nuevo estatus de la Torre. «Estamos a falar de centos de millóns de euros de novos cartos que se conseguirán mediante o gasto dos turistas que veñan e tamén das novas inversións que se captarán para aumentar o atractivo da Torre», confirman otras fuentes municipales consultadas.
Lo que sí está claro es la experiencia de otras ciudades de tamaño medio que han recibido la distinción de alguno de sus monumentos. El caso documentado más reciente de este tipo es el de Elche. Tras la designación de sus palmerales como patrimonio, multiplicó por cinco el número de visitantes recibidos en una zona de enorme tradición turística.
En el caso de A Coruña, eso supondría pasar de los ochocientos mil visitantes anuales que tiene la ciudad en estos momentos a los más de cuatro millones que podrían visitarla a medio plazo, si se cumplen las expectativas conforme a la experiencia ilicitana.
En ese salto debe tener una influencia clara la presencia en un radio de apenas cien kilómetros de otros dos referentes culturales de Galicia consagrados a nivel internacional, como son la muralla romana de Lugo y la catedral de Santiago. Y los tres, a su vez, vertebrados en torno al Camino de Santiago, una máquina de atraer visitantes que, según los cálculos de la Consellería de Cultura, puede generar algo más del diez por ciento del PIB de Galicia en sus años santos, que es cuando más turistas se desplazan.
El regidor de Lugo, José Clemente López Orozco, ya se apuntó a esa teoría. «La promoción conjunta de las tres ciudades podría atraer nuevos visitantes desde todos los puntos», explicaba el alcalde lucense unos segundos después de firmar su apoyo a la candidatura de la torre de Hércules.
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