Las diferentes delegaciones de la Unesco dan casi por segura la concesión de la distinción al faro coruñés
Aunque «a la Unesco no le gusta que se venda la piel del oso antes de cazarla», en palabras de miembros del comité, el peso de la candidatura de la Torre parecía ayer más que suficiente para representantes de las delegaciones reunidas en Sevilla, donde se celebra la 33.ª reunión del Comité de Patrimonio Mundial. «La Torre es fantástica», declaró Francesco Bandarin, director del Centro de Patrimonio Mundial de la Unesco, que aseguró conocer el faro coruñés e incluso «falar galego», bromeó.
El representante lamentaba a última hora de la tarde la pérdida de un bien patrimonio como el valle del Elba en Dresde, que el comité acordó borrar de la lista de sitios de valor universal, decisión que, valoró, supone un aviso a navegantes: «El patrimonio no solo es conseguirlo, es conservarlo», señaló. Bandarin apreció, como opinión personal, el valor del enclave coruñés.
En la cuenta atrás para que el organismo intergubernamental se pronuncie, observadores de las sesiones destacaban la solidez de la candidatura española. Técnicos de delegaciones e incluso de la otra apuesta estatal, la del binomio mercurio-plata de Almadén, propuesta transnacional con México y Eslovenia, referían que «se trata de una candidatura tan sencilla como evidente», dado que «el valor» de la construcción romana, la única obra civil de estas características que conserva su funcionalidad original dos mil años después, «está fuera de toda duda».
Hasta miembros del Icomos, el organismo independiente que asesora a la Unesco, consideraban que la propuesta coruñesa partía en buena situación de entre las 27 que finalmente entrarán en la agenda de deliberaciones para su inclusión en la lista de sitios patrimonio mundial.
Procedimiento
Precisamente el Icomos es el órgano que el sábado, en principio sobre las tres de la tarde, presente el informe definitivo ante el plenario del Comité de Patrimonio Mundial sobre la candidatura de la Torre. En ese momento, 20 de los 21 miembros con voto en el órgano de decisión podrán plantear todas aquellas cuestiones que consideren, ya que España deberá permanecer al margen y hasta la propia presidenta del comité, la ex ministra María Jesús San Segundo, actual embajadora ante la Unesco, deberá ceder la presidencia, casi con toda probabilidad a Estados Unidos.
En este punto, los Estados podrán solicitar aclaraciones, si bien fuentes cercanas a la organización descartaban que en principio se pudiese plantear cualquier objeción. El representante español acreditado para tomar la palabra, en caso de que fuera preciso, será el director general de Bellas Artes y Bienes Culturales, José Jiménez, que tan solo podrá intervenir si así se lo solicitan. En el interior del plenario, cerrado desde el lunes a cualquier miembro ajeno a la organización, entrarán como observadores miembros de la delegación gallega que hoy llegará a Sevilla. Está previsto que asistan el conselleiro de Cultura, el director xeral de Patrimonio y el alcalde, Javier Losada, que podría intervenir en la sesión si alguna delegación le cede el uso de la palabra.
Por su parte, Nuria Sanz, miembro de la secretaría del comité, explicó que el veredicto que se tome sobre la torre de Hércules se adoptará, como suele suceder en todos los casos de las candidaturas aspirantes, buscando el consenso y la unanimidad de todos los miembros. Solo en contadas ocasiones, siempre en situaciones polémicas como la de Dresde, el comité ha tenido que recurrir a la votación secreta en urna.
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