Hace seis años, un suceso similar obligó a sustituir el pesquero «Pepe Golán» por el ahora seriamente dañado.
Un automóvil convertido en una ola de hierro empujada por un montón de caballos de vapor y dirigida por un joven de 25 años, D.?B.?F., abrió ayer un importante boquete en el costado de babor del Corpiño de Muxía, el pesquero que adorna los accesos a la ciudad por la avenida de Alfonso Molina. Además, el barco a punto estuvo de convertirse en el ataúd del conductor del coche, que salvó la vida y se encuentra ingresado en el Hospital A Coruña con un traumatismo craneoencefálico.
Ocurrió a las 14.30 horas y, en un principio, los técnicos no observan indicios de que el accidente pueda encuadrarse dentro de las incidencias del temporal. La policía baraja más la posibilidad de que en tan aparatoso siniestro tuviese una importante participación la conducción «inadecuada» del joven herido. Así también se pronunciaron varios testigos, que destacaron el exceso de velocidad del vehículo. Y las huellas de los neumáticos, tanto en el asfalto como en la zona ajardinada, pueden ser una prueba fidedigna de esta hipótesis.
La Policía Local llegó al lugar del siniestro a los pocos minutos de producirse. Los agentes intentaron ayudar al conductor, pero ante su estado, optaron por llamar a los bomberos, los cuales se vieron obligados a excarcelarlo del medio de los hierros del coche y de las cuadernas de madera del pesquero. Los facultativos de una ambulancia del servicio de emergencia 061 atendieron en el lugar al joven, y ordenaron su traslado al centro hospitalario.
Otro «naufragio» similar
Hace algo más de cinco años, el 13 de octubre del 2003, ocurrió un siniestro similar. Un coche se salió de la vía y se empotró contra el barco Pepe Golan, el pesquero que le precedió al Corpiño de Muxía. Los daños obligaron a desguazar el pesquero.
El Corpiño de Muxía ya sufrió otros incidentes cuando surcaba los mares. Cuando su armador era Petrallo de Camelle encalló en la barra de arena de Telleira, en Cabana de Bergantiños. Además, su patrón, José Sánchez, se vio obligado a dispararle a un arrastrero francés que amenazaba con hundirlo en aguas de la Costa da Morte. Ya en Alfonso Molina, se encontró un cadáver a bordo del Corpiño de Muxía.sde una ventana en las que puede verse cómo retiran el coche.
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