Portavoces del asentamiento creen que las disidencias entre familias pueden dificultar el proceso de integración
El Ayuntamiento ha comenzado a notificar de forma oficial a los chabolistas de Penamoa que deberán desalojar la zona para que puedan continuar las obras de la tercera ronda. De hecho, técnicos municipales y la concejala de Servicios Sociales, Silvia Longueira, estuvieron ayer en el núcleo chabolista con algunas de las familias afectadas.
A pesar de que algunas fuentes indicaron que ese encuentro no fue muy cordial, y que los técnicos de Servicios Sociales no pudieron hacer todas las notificaciones que tenían previstas, desde el Ayuntamiento explicaron que «no hubo incidentes» y que el plan de integración continúa por la misma línea marcada por el gobierno municipal. Insistieron en que el proceso para el realojo de las familias que se han acogido al plan municipal continúa sin imprevistos y que se están cumpliendo los plazos.
Una de las claves de este proceso de integración es el centro cívico convivencial que se está construyendo junto al núcleo chabolista, en una parcela municipal situada al lado de los depósitos de agua. Las máquinas comenzaron a trabajar en la parcela, de aproximadamente 1.500 metros cuadrados, el pasado 20 de mayo. Los chabolistas beneficiarios del plan de integración municipal deberán acudir a este centro cívico para asistir a cursos de hábitos sociales antes de su realojo.
Sin embargo, algunos de los chabolistas consideran que el plan no tendrá éxito y que muy pocos acudirán a las clases. Uno de los portavoces del poblado de Penamoa, Ramón Borja, indicó ayer que no todas las familias que conviven en este núcleo de infraviviendas se llevan bien y, por lo tanto, será difícil que coincidan en el centro cívico. «La mayoría no querrá compartir espacio con otras familias», explicó. Pone en duda la eficacia del proyecto que desarrolla el Ayuntamiento y reclama que los afectados sean realojados directamente en pisos, aunque con ayuda y un seguimiento por parte de los asistentes sociales.
También advirtió sobre la posibilidad de que los que reciban una indemnización vuelvan a levantar chabolas muy cerca. «Eso es lo que ha pasado en A Pasaxe, porque les dieron una indemnización para que se fuesen de allí y algunos volvieron a construir, 40 metros más allá, sus chabolas».
El centro cívico convivencial, que inicialmente se había planteado como módulos de integración, costará al Ayuntamiento 200.000 euros. Son piezas prefabricadas con una superficie total de 400 metros cuadrados y estarán distribuidas en dos unidades convivenciales, diseñadas de forma que cuentan con una planta de 90 metros cuadrados, un espacio delantero semicubierto de 45 metros cuadrados y una terraza en planta alta de otros 60 metros cuadrados.
De esta forma, se recrean diferentes espacios de usos comunes que reproducen ámbitos de cualquier comunidad de vecinos y que permitirá a los beneficiarios del programa de integración adquirir los hábitos de convivencia y mantenimiento similares a los de cualquier edificio o comunidad de vecinos. En un futuro, esta instalación podrá reservarse para otros usos.
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