Las mujeres son las principales beneficiarias del incremento
En el primer mes de este año se han firmado un millar de contratos más que en enero del 2010. En toda la zona se han realizado 4.736 acuerdos laborales, frente a los 3.725 que se efectuaron en el mismo período del ejercicio anterior, por lo que el incremento ha sido del 27%.
Este dato no tiene por que ser enteramente positivo. Indica una cierta recuperación económica, pero también una alta inestabilidad para los trabajadores, puesto que pone de manifiesto una elevada temporalidad. De hecho, la mayor parte de los contratos fueron hechos a mujeres. Solo en las comarcas de Muros y Noia han sido los hombres los principales beneficiados por el incremento en el número de contratos.
A pesar de estos datos, la crisis está siendo demoledora en la zona. El Servicio Galego de Colocación recibió un total de 73 ofertas de trabajo realizadas por empresas e instituciones.
El pasado año, el número de personas que reclamaban las industrias y establecimientos de la zona era de 1.117. Esta cifra da una idea del problema, porque pone de manifiesto que el 2011 ha comenzado mal, ya que si se quieren igualar los datos del 2010 sería precisa una media de 93 personas mensuales.
Esos poco más de mil trabajadores que las empresas necesitaban el año pasado es una cifra muy pequeña si la comparamos con los datos del 2006, antes de que comenzara la recesión. Entonces las ofertas realizadas a los parados fueron 3.526.
Por lo que respecta a los contratos, en Barbanza el sector de la conserva ha batido récords de contrataciones con más de tres mil documentos firmados. Es el mejor resultado de los últimos años. Esta industria y la hostelería parecen no estar sufriendo los efectos de la crisis económica. Bares, restaurantes y hoteles siguen creciendo en número, al igual que el comercio.
Por lo que respecta al tipo de ofertas más habituales, los albañiles siguen estando entre los primeros, a pesar del parón de la construcción. También se encuentran en las primeras posiciones los trabajadores de la construcción. En ambos casos el índice de temporalidad es muy elevado. Quizá eso explique, junto con las fijas discontinuas de las conserveras, la cantidad tan alta de contratos.
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