La detención de Julio Lema, por propinarle una paliza brutal a un discapacitado, no tranquiliza al resto de residentes de Canduas que viven continuamente acosados
Entre los alrededor de 150 residentes del núcleo principal de Canduas, en Cabana, resulta imposible encontrar a uno solo que no tenga palabras de auténtico odio hacia Julio Lema, el hombre de 54 años, detenido ayer por la Guardia Civil, acusado de propinarle una brutal paliza a José Manuel Lema Vázquez, un vecino discapacitado de la localidad.
«O que nós estamos vivindo aquí non ten nome. É algo insoportable», comenta Julio Romero, el propietario del bar frente al que se produjo la agresión.
No es el único que opina lo mismo. Ángel Ferreiro, que mantuvo un encontronazo con Lema hace menos de una semana asegura que «esto vai acabar mal, porque aguantas un día, outro tamén, pero chega un momento no que reventas e alguén vaille dar, que no fondo é o que quere». Él mismo tuvo la ocasión de comprobarlo, porque tanto sus hijos como su esposa han sufrido el acoso. «Onte. Antes de pegarlle a José Manuel, díxome a min se quería máis ou se me chegaran coas que me dera o outro día».
Precísamente esta actitud ofensiva e insultante es lo que denuncian los vecinos. «Métese con todo o mundo. Se ve que contigo non pode vai a polos fillos», relata Ricardo Carracedo, que cita el caso de una familia para ilustrar la tensión a la que se ven sometidos: «Hai unha rapaza aquí á que lle morreu o marido no mar. Traballaba nas bacas e deulle un infarto. Pois el anda dicindo por aí que foi dunha sobredose de droga».
Los ataques de Lema no tienen límite, según denuncian los ofendidos. Van desde la situación sentimental de las jóvenes, hasta las supuestas infidelidades de muchas esposas, pasando por los trabajos o las relaciones de parentesco. Todo le sirve para ofender. «Incluso chegou a botar da casa á súa propia nai ás tantas da madrugada», recuerda Eduardo Suárez, que acudió en su día a declarar como testigo para defender a la anciana.
Las agresiones y los desplantes vienen produciéndose desde hace más de dos décadas, «pero agora é moito peor», asegura una vecina que vive a menos de 20 metros de la casa del que señalan como atancante. Según su testimonio, corroborado por fuentes policiales, la nómina de detenciones y denuncias contra Lema ocupa varios folios. Entre las acusaciones, formalizadas o no, que pesan contra el, hay intentos de abusos sexuales, palizas, daños patrimoniales y una amplia lista de vejaciones.
Sin embargo, el lunes por la noche llegó todavía más lejos. «Eu levanteille o bastón. Colleumo e deume con él. Abriume unha grecha na cabeza e varios paus no lombo. Algún dos golpes non os vin ata que mo dixo o médico», relató la víctima, José Manuel Lema Vázquez, que acudió a presentar la denuncia a la Guardia Civil, después de lo atendiesen en el PAC de Ponteceso.
Lema Vázquez, al igual que el resto de vecinos que se sienten acosados, lo único que piden «é que o metan nun centro para que se cure do alcohol e que no lo quiten daquí dunha vez».
En las proximas horas será un juez de Carballo el que tenga que tomar esa decisión, en base a los informes forenses y la amplia información reunida por los guardias de Ponteceso antes de mandar a Lema al calabozo.
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