El Concello negocia con Xestur posibles medidas para garantizar la seguridad de los peatones en la AC-552
Las rotondas construidas en los últimos tiempos en las principales carreteras de la comarca han contribuido a mejorar la fluidez del tráfico rodado, pero en casi todos los casos suponen un obstáculo para el tránsito peatonal. La reciente polémica sobre las dificultades que tienen los vecinos de varios lugares de Bértoa para desplazarse andando, por ejemplo, hasta la iglesia, ha puesto sobre la mesa un problema que afecta todavía con más crudeza a quienes viven más allá de las glorietas de la AC-414, en la salida de Carballo hacia Buño, y al que tampoco escapan los habitantes de Cabovilaño, en A Laracha.
Ayer se desplazó hasta Carballo un representante de Xestur para conocer in situ las demandas de los afectados por la rotonda de la AC-552, que han sido asumidas por todos los grupos de la corporación municipal. Acompañado por el alcalde, Evencio Ferrero, tuvo también la ocasión de escuchar las quejas de un empresario cuyo negocio tiene un acceso más complicado desde que se reorganizó el tráfico, ya que antes se podía entrar directamente desde la carretera y ahora solo hay un estrecho vial. El problema, que también afecta a una vivienda vecina, ya fue planteado en el último pleno por el portavoz de Terra Galega, Manuel Andrade, quien reclamó un vial directo desde la glorieta, argumentando que este tipo de elementos permiten «todos os accesos que se queiran».
En Xestur no opinan lo mismo, porque también entroncará en ese punto la futura circunvalación del casco urbano y considera que serían excesivos los ramales. Al parecer, los técnicos llegaron a plantear la construcción de un vial de entrada y otro de salida a la AC-552, pero la propuesta no se concretó.
De momento, no obstante, parece que ninguna posibilidad está descartada. El representante de Xestur que se desplazó ayer a Carballo se comprometió a regresar la próxima semana con alguna propuesta. También aportará un informe según el cual la glorieta cumple la normativa de accesibilidad, un extremo en el que no coinciden los grupos de la corporación municipal. El alcalde, de hecho, expresó ayer sus dudas sobre las garantías de seguridad que pueda ofrecer el estrecho arcén habilitado por dentro de la bionda, y reiteró que el proyecto inicial incluía una reserva de dos metros de espacio para los peatones. Ferrero confía en que Xestur atienda las demandas del Ayuntamiento, y que también para este caso ofrezca una solución alternativa.
Entre las posibilidades planteadas hasta el momento, el gobierno municipal y el PP han coincidido a la hora de señalar que la zona destinada a los viandantes debería habilitarse por el exterior del quitamiedos, aprovechando el relleno que se realizó en la margen del restaurante Casa Pombo. Sin embargo, la sociedad promotora del polígono no parece dispuesta a afrontar una actuación de ese tipo. El alcalde planteó ayer a su representante una solución intermedia que garantizaría el paso peatonal y mejoraría la seguridad.
Con respecto a la situación de los habitantes de la carretera de Buño, que para pasar la zona de Punta del Este, entre el casco urbano y la parroquia de Goiáns, tienen que sortear dos rotondas mucho más peligrosas, e incluso cruzar la autopista, el alcalde carballés manifestó ayer que ya hace tiempo que se solicitó a la Xunta, titular de la vía, la construcción de un paso elevado, «pero a consellería nin sequera contestou», aseguró. Evencio Ferrero anunció que reiterará esa petición. Por su parte, el diputado Alberto Sueiro también se ha comprometido a demandar una solución para esos vecinos que ahora están casi aislados.
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