El templo de San Adrián de Toba, en Cee, fue visitado por los ladrones cuatro veces en menos de dos años
Las iglesias de la Costa da Morte se han convertido en objetivo habitual de los ladrones. En los últimos años los robos en templos se han incrementado en la comarca. En la mayor parte de los casos, los daños que causan los intrusos para acceder a las instalaciones religiosas generan más pérdidas que la cuantía de lo sustraído.
Entre las últimas visitas, la realizada por los cacos a la iglesia de Soesto, en Laxe, el pasado mes de febrero. Forzaron la reja metálica que protege la entrada y rompieron la puerta para llevarse las limosnas de Ánimas y del Niño Jesús. Fue la segunda ocasión en la que los ladrones accedieron al templo.
Poco antes, en marzo del año pasado, la víctima fue la iglesia de San Fins do Castro, en Cesullas. También allí sabían ya lo que era sufrir un robo, ya que el edificio había sido víctima de otro asalto en el 2005. En su última visita los ladrones no se llevaron nada porque no había nada de valor en el interior, pero causaron daños en la puerta de entrada, que fue forzada.
Solo cuatro semanas después, los vándalos entraban en la iglesia de Verdes, en Coristanco. Entonces. Como en San Fins, no encontraron nada de valor que llevarse, pero causaron daños importantes. Rompieron entonces dos puertas y una ventana, pero además aprovecharon para revolver todo el interior. También allí la visita no era la primera de los cacos, que ya habían pasado con anterioridad.
Un año antes los ladrones entraban en el interior del santuario de A Barca, en Muxía. Además de los destrozos causados, se llevaron el dinero que había en nueve cepillos. También ese templo tenía experiencia previa en asaltos, al igual que el de Santa María, también en Muxía, donde en julio del 2005, para llevarse 20 euros, los intrusos causaron daños de bastante más valor.
Con los ataques convertidos en algo habitual, en la mayor parte de las iglesias de la comarca han optado por no dejar nada de valor, especialmente, dinero, algo que, parece, no ha frenado a los amigos de lo ajeno.
Heces en el edificio
El último robo cometido en la comarca lo sufrió la iglesia de San Adrián de Toba, en Cee, la semana pasada.
Los amigos de lo ajeno no encontraron dinero, pero se llevaron dos cadenas de oro de otras tantas imágenes, así como un amplificador y un reproductor de cedé.
Lograron entrar tras arrancar la verja metálica de una ventana trasera. Pese al ruido que tuvieron que hacer, no hay testigos de lo ocurrido, ya que la iglesia se encuentra en un lugar alejado de las viviendas.
A través de esa ventana los cacos accedieron a una sala en la que defecaron y orinaron. Desde allí accedieron a la iglesia. La Policía Judicial se trasladó a la iglesia para investigar lo ocurrido. El cura de Toba, Manuel Vázquez, explica que al menos no tocaron el sagrario.
Como en la mayoría de los casos, la iglesia ya había sido objeto de anteriores hurtos. En San Adrián de Toba, explica Manuel Vázquez, ya entraron en cuatro ocasiones en menos de dos años. Vázquez sospecha que los ladrones son de la zona.
En breve los contactos recibirán en su correo electrónico un enlace a la noticia
Gracias por usar nuestros servicios
Revise sus datos y vuelva a intentarlo
Si se vuelve a producir un error, es posible que el servicio está momentáneamente no disponible. Inténtelo más tarde.
Disculpe las molestias. Gracias por usar nuestros servicios