El Conservatorio de Carballo celebró un nuevo concierto de fin de curso en el que debutó la Orquestra Infantil de Corda
Ayer, una vez más, quedó demostrado que el Conservatorio Profesional de Música de Carballo ha hecho muchísimo por la cultura musical de la Costa da Morte. Lo dejaron patente los alumnos que subieron al escenario para participar en el tercero de los conciertos de fin de curso de la escuela. Ayer le tocó, sobre todo, a los estudiantes de cuerda, jóvenes alumnos que manejaron con con maestría los arcos de violines y violonchelos y que consiguieron calmar a algunos pequeñajos -probablemente hermanos menores de los músicos- que entraron en el auditorio del Pazo da Cultura de Carballo como una manada de cachorros con el único objetivo de ponerse a jugar.
Sin embargo, los primeros acordes de la Orquestra Infantil de Corda calmaron hasta al más estresado. Los quince componentes de la agrupación debutaban sobre el escenario, tal y como recordó su director Juan José Otero, buscando quizás la benevolencia del público que finalmente no fue necesaria, porque los chavales lo hicieron tan bien que se ganaron los aplausos por méritos propios. Arrancaron con una canción popular anónima, quizás poco conocida y demasiado lenta, pero enderezaron el rumbo con un reconocido Ah! Vous dirai-jei mamam? , de J. P. Rameau, donde los niños se atrevieron con la técnica del pizzicato , y el Himno de la Alegría , de la novena Sinfonía de Beethoven. El resultado fue un debut espectacular que siguieron cerca de 200 personas, entre ellas las concejalas Belén Lendoiro y Mar Eirís, contentas, seguro, del gran futuro que tienen sus departamentos (Cultura y Educación) a la vista del papel de los jóvenes músicos.
El segundo grupo en subir al escenario fue el Conxunto de Violíns que dirige el profesor Eduardo Coma. Él, integrante del reconocido Luar na Lubre, tocó junto con las siete estudiantes de grado profesional que forman la agrupación. Siete jóvenes violinistas, todas chicas, que animaron la tarde con alegres y optimistas piezas de Jacques-Fereol Mazas, un clásico para los estudiantes de violín.
El concierto resultó redondo con la actuación de la Orquestra Xuvenil de Cámara, formada por 26 jóvenes y talentosos músicos. Juan José Otero fue el encargado de dirigirlos en la interpretación de la Suite para cuerdas del compositor chileno Fabián Andrades, que incluyó un precioso minueto. Le siguieron el Canon de Johann Pachelbel, la Danza Húngara número 5 de Johannes Brahms y el Eassy for orquestra , del norteamericano Elliot del Borgo. La guinda llegó con After a dream , de Gabriel Fauré, un tema en el que participó, como vilonechelista solitas Iago Castro, ex alumno del Conservatorio Profesional de Música de Carballo. Ahora, explicó Juan José Otero, Castro continúa sus estudios en A Coruña y por delante «le espera una brillante carrera como violonchelista». A él y también a todos los jóvenes músicos que ayer volvieron a demostrar lo positivo que ha sido el Conservatorio para Carballo.?
En breve los contactos recibirán en su correo electrónico un enlace a la noticia
Gracias por usar nuestros servicios
Revise sus datos y vuelva a intentarlo
Si se vuelve a producir un error, es posible que el servicio está momentáneamente no disponible. Inténtelo más tarde.
Disculpe las molestias. Gracias por usar nuestros servicios