Los internautas iniciaron una campaña para indultar al simpático marrano
La historia de Quinín podría ser la de Bave, el cerdito valiente, que se salvó de acabar sobre la mesa gracias a su extraordinaria simpatía. Esta película obtuvo nada menos que siete nominaciones a los Oscar además de cosechar un gran éxito en taquilla. En Dumbría, vive un gorrino que podría ser perfectamente el primo hermano de Bave, que se hizo muy conocido en los últimos meses por adoptar comportamientos más propios de un can que de un simple porcino. Ayer mismo, su dueño contaba que faltan solo dos meses para sacrificarlo y convertirlo en suculentos embutidos.
A partir de ahí, saltaron las chispas y los internautas comenzaron una espontánea campaña en la que piden un indulto para el cochino. La página web de La Voz se hacía eco a primera hora de la tarde de ayer de una iniciativa singular: bajo el eslogan ¡Salvemos a Quinín! un bloguero (www.rabudo.com) abría la veda e iniciaba una intensa campaña a la que rápidamente se sumaron muchos comentarios.
Con argumentos tan divertidos como «por favor no lo maten, el haría lo mismo por ti», o «indulta a Quinín como hizo José Tomás con el toro» Internet convirtió al cerdo dumbriés en líder indiscutible. Otros, en cambio, han dicho de él «que es un animal que conecta con el hombre» o que, simplemente, «es una reencarnación de algún paisano del municipio y que en su nueva vida mantiene las costumbre de siempre». Locuras, todas las que uno se puede imaginar. Lo que sucede es que, con comentarios o sin ellos, el futuro de Quinín pasará por el matadero, ya que su dueño, que lo cuidó y mimó en este último año se ha dejado buena parte de su nómina, en lo propio: criarlo, engordarlo e, irremediablemente, sacrificarlo, como hacen cientos de personas del campo para llenar el congelador durante una buena temporada.
Los defensores del marrano de Dumbría dicen que es diferente y que se le ha humanizado tanto que el cochino podría pasar perfectamente por animal doméstico. Pero sin duda, Quinín pasará a la historia por ser el cerdo más famoso de Galicia y el que ha acaparado más páginas de prensa y, también, alguna que otra portada. Ayer mismo, la imagen del porcino jugando con Tila, el perro, se pudo ver en la mayor parte de los televisores, para asombro de sus propietarios y los comentaristas y presentadores de televisión se hicieron eco de este sorprendente ejemplar.
Ahora, tendrán que pasar dos meses hasta conocer el que será para muchos gallegos la crónica de una muerte más que anunciada.
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