Su nombre es Luca Falliero. Es de Treviso-Italia, y tiene 32 años. Ayer llegó a Fisterra tras una larga peregrinación desde Roncesvalles que comenzó el día 26 de mayo.
Nada especial dicho así, uno de tantos miles que llegan a la Costa da Morte, salvo por el terrible detalle de que Luca no tiene piernas. Así que se desplaza en una bicicleta especial, que mueve con sus manos y con la fuerza de voluntad.
Y va (vino) solo, a veces con ayuda de otros peregrinos. Primero llegó a Santiago, anteayer a Muxía, anoche y hoy en Fisterra, y mañana se irá. Dice que ha sido duro (etapas diarias de 40-50 kilómetros), pero satisfactorio. Lamenta que muchos albergues no son accesibles, y agradece especialmente la ayuda de los hospitaleros. Asegura que ha hecho el Camino «por muchas razones». No cree que pueda repetirlo.
Luca se quedó sin piernas a los 16 años, tras un accidente de tren.
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