Los cinco polígonos urbanos más avanzados y el residencial de Bértoa acogerán alrededor de 2.000 viviendas
El desarrollo del Plan General de Ordenación Municipal (PGOM) de Carballo se ha convertido en un paliativo de la crisis generalizada en la que está inmerso el sector inmobiliario. Las cinco unidades de actuación más avanzadas -en el documento figuran un total de 45- y el polígono residencial de Bértoa, cuyas obras de urbanización serán adjudicadas en breve, supondrán la construcción de unas 2.000 viviendas nuevas, doscientas más de las autorizadas entre el 2006 -el año en el que el Ayuntamiento concedió más licencias- y el 2007. Esto supone que la construcción mantendrá un nivel alto de actividad en los próximos años.
En el polígono 29, en el entorno de la calle Cuba, las obras de urbanización están terminadas desde hace algunos meses -la cesión al Concello, por parte de los propietarios, está pendiente de una autorización de la Consellería de Innovación e Industria- y ya se han concedido permisos para bloques de pisos, alguno de los cuales se encuentra en fase de construcción. En total, en ese ámbito podrán construirse unas 120 viviendas.
El complejo residencial Costa Nariga, promovido por Riotorto en el Muíño da Pintura, constituye la práctica totalidad del polígono 19. Las obras de acondicionamiento de los más de 57.000 metros cuadrados que abarca están muy avanzadas, y, de hecho, el alcalde, Evencio Ferrero, indicó que la empresa tiene previsto formalizar la cesión de la urbanización este mismo mes. Precisamente estos días se procede a la conexión del alcantarillado a la red general en la zona de la avenida Ponte da Pedra. En total está prevista la construcción de unas 800 viviendas -en bloques de bajo más tres alturas- en un plazo máximo de diez años, aunque la primera fase, que se prevé que esté lista a finales de este año, incluye 68.
A medio camino entre las dos unidades de actuación anteriores se ubica la número 26, en la zona del Rego da Balsa. Para ayer estaba previsto el inicio de las obras de urbanización por parte de la UTE Elsan Pacsa e Irena, pero todavía no se registró actividad en el ámbito, que, no obstante, está vallado y ya no puede utilizarse como aparcamiento, como se venía haciendo desde hace doce años.
En este caso, de los 34.000 metros cuadrados que abarca el polígono, algo más de 12.500 son de uso residencial, con una edificabilidad de bajo y cuatro plantas. El 10% de cesión al Concello de Carballo supone 1.162 metros, en tanto que los propietarios podrán utilizar 11.430, con un aprovechamiento conjunto de unos 60.000 metros cuadrados, que podrán dar cabida a unas 600 viviendas.
Otra unidad de actuación que empezará a materializarse en breve es la número 33, en el barrio de San Cristovo. Las obras de urbanización fueron adjudicadas la semana pasada a la empresa Ramón Vázquez, que también ejecutó las del polígono 29. En esta zona, que abarca 11.293 metros cuadrados, se prevé la construcción de un centenar de pisos.
A los polígonos urbanos se suma la urbanización residencial del polígono industrial de Bértoa, un ambicioso proyecto inmobiliario que se desarrollará en una superficie próxima a los 300.000 metros cuadrados, en la que está prevista la edificación de más de 400 viviendas unifamiliares aisladas, pareadas y adosadas. Los trámites burocráticos están solventados, y los propietarios están ahora en la fase de solicitud de ofertas a distintas empresas para acometer las obras de urbanización, que rondarán los cinco millones de euros.
Otras unidades de actuación en trámites podrían empezar a materializarse también a corto plazo.
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