La escasez de señalización y el abandono de los enclaves hace complicado visitar estas manifestaciones prehistóricas
Las autoridades encargadas de salvaguardar el rico patrimonio prehistórico se encuentran de manos cruzadas, en cuanto a la situación de desamparo y olvido en el que se encuentran las manifestaciones de arte rupestre se refiere.
Ocultos a la luz pública permanecen, años después de que fueran descubiertos, los grabados prehistóricos de Corme, Vimianzo o Dumbría. La ausencia de señalización que indique los lugares de emplazamiento de estas manifestaciones es absoluta.
En el caso del petroglifo existente en la parroquia de Boallo (Vimianzo), lo queda son solo los vestigios de lo que hace unos años fue la señal que indicaba, en la carretera que une Vimianzo y Muxía, el lugar de ubicación de los petroglifos que fue descubierto en una jornada de caza por Manuel Soto hace once años. La figura clásica del círculo concéntrico es la que aparece grabada en la piedra, siendo su perfil perfectamente visible, debido en gran parte, a una roca superior que actúa de parapeto disminuyendo la acción erosiva del viento y del agua.
Erosión
Son precisamente los agentes atmosféricos las mayores amenazas de estas manifestaciones milenarias, siendo un ejemplo claro la fuerte erosión que están sufriendo las armas que se encuentran en la conocida como Pedra Ancha (Dumbría), petroglifos descubiertos por Modesto García Quintáns en 1991. Las representaciones de puñales, espadas y alabardas configuran un conjunto que por su disposición, en la parte lateral de la gran piedra dispuesta a mano derecha del antiguo camino real, hace que el agua de las pozas que se encuentran en la parte superior se viertan de manera constante sobre las representaciones, que evidencian las formas de las armas en los inicios de la metalurgia.
La mano del hombre
Otras amenazas, éstas más rápidas y letales, son las que provienen de la mano del hombre y para ejemplo la agresión sufrida por la conocida Chousa dos platos en Corme (Ponteceso) donde un tractor dañó la superficie de la piedra hace cinco años y cuya marca en la actualidad aún es visible. Esta gran losa se caracteriza por el numeroso número de cazoletas, siendo éstos uno de los motivos presentes en la práctica totalidad de los conjuntos rupestres gallegos.
Las representaciones se extienden más allá de la gran losa, situándose bajo su base sobre largas piedras donde entre otros motivos geométricos aparecen formas reticuladas.
Muy próximo al núcleo de Corme, en la carretera que va hacia el Roncudo, se encuentra la piedra conocida da Regadiña en la cual los petroglifos visibles hace unos años, en la actualidad se encuentran prácticamente perdidos debido, en gran medida, a la acción de los incendios que azotaron este monte y donde la protección natural de la piedra dejó al descubierto la totalidad de los grabados multiplicando la acción erosiva. A simple vista son prácticamente imperceptibles siendo complicado apreciar algunas de las formas inscritas en la piedra. Al tacto aún es posible percibir la presencia de círculos con cruz, fuertemente erosionados y alguna cazoleta.
Mejor conservados son los que se encuentran en el lugar da Campaíña, enclavados en pleno parque eólico de Corme y cuya localización, en el abrigo de una roca, antiguamente utilizada para la extracción de piedra, se encuentran protegidos de las inclemencias meteorológicas.
Entre los grabados fácilmente apreciables destaca la presencia de una espada, motivo recurrente entre los petroglifos gallegos que recogen la industria metalúrgica propia de la Edad del Bronce. El buen estado de estos petroglifos se explica en el contexto donde están ubicados. A pesar de la protección que ejerce la morfología de la propia roca también es evidente la caída de una parte de la misma, efecto que con los años provocará que los motivos rupestres estén a expensas de las inclemencias atmosféricas.
Ausencia de iniciativas
A día de hoy el estado de abandono de los petroglifos evidencian el vacío de proyectos que propicien la salvaguarda y puesta en valor de este patrimonio.
El estado de desamparo en el que se encuentran estas manifestaciones prehistóricas hace que su visita sea cuanto menos una proeza, debido al mal estado de los accesos, en algún caso, inexistente, y a la abundante vegetación que los circunda. La ausencia de señalización es absoluta, lo que no impide que un número considerable de personas se interesen por visitar estos lugares acudiendo, en la mayor parte de las ocasiones, a personas de los concellos que como Suso Lista ejerce de guía a los interesados en visitar los vestigios rupestres de Corme.
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