Varios expertos explicaron ayer los detalles del proyecto, pero los afectados se reafirmaron en su rechazo
Los técnicos enviados a Malpica por la Consellería de Pesca para explicar los detalles del plan acuícola no consiguieron convencer a los vecinos sobre las bondades de la posible instalación de una planta en Seiruga y, además, tuvieron que hacer frente a las críticas -algunas muy duras- dirigidas a sus superiores políticos por parte de algunos de los presentes.
Alberto Jaspe, de la Escuela Técnica de Caminos, abrió el acto explicando a través de dos simulaciones informáticas cómo quedaría la zona con dos propuestas diferentes de instalaciones acuícolas. Jaspe señaló que, especialmente en el caso de la segunda, el impacto visual sería mínimo desde la mayor parte de los puntos de los alrededores, incluyendo la playa, el mar y los núcleos de población, pero rápidamente tomó la palabra el vicepresidente de la Plataforma Seiruga Limpa para afirmar que su preocupación principal no es esa.
Vidal repasó algunos de los criterios que el propio plan establece para desestimar la instalación de plantas e insistió en que Seiruga se encuentra en esa situación. Pero, el biólogo y experto en la materia de la Dirección Xeral de Recursos Mariñas, Juan Otero, precisó que la planta no estaría situada en la playa y que la ubicación prevista en el plan inicial fue modificada para no afectar al castro marítimo próximo. Otero reiteró, además, en varias ocasiones que el plan establece unos polígonos susceptibles de acoger instalaciones acuícolas de diversos tipos, pero que su aprobación no supone que necesariamente vayan a establecerse. Así, añadió que cuestiones como las emisiones o los puestos de trabajo que se podrían crear, dependerían de la planta que se pudiese instalar, aunque sí avanzó que en el caso de una de rodaballo con todas las fases de explotación y una producción de entre 1.400 y 2.000 toneladas, los empleos podrían rondar entre 80 y 130.
El portavoz de la Plataforma recordó a los técnicos que el pleno del Concello de Malpica ha aprobado por unanimidad dos mociones de rechazo a la planta y se preguntó si, «o Concello non é un dos axentes sociais dos que fala o plan».
Momentos tensos
El tono de las intervenciones de Vidal fue subiendo por momentos -con insinuaciones y acusaciones, incluso, sobre los supuestos vínculos de algunos responsables de Pesca con las empresas del sector- y el alcalde malpicán, José Ramón Varela, que ejerció de presentador del acto y moderador, tuvo que intervenir en un par de ocasiones para reconducir el debate. Sin embargo, la marcha prematura del representante vecinal para reunirse con los integrantes de la Plataforma que habían acudido a Camariñas para manifestarse ante el presidente de la Xunta propició que los ánimos se calmasen y solo un espectador aplaudió los insultos que le dirigió a la conselleira antes de abandonar el recinto del centro cívico.
Otro vecino, que no dudo en dar su nombre y dni, aseguró en relación a la contestación a las alegaciones que ya han comenzado a recibir los vecinos de Arou y en las que Pesca señala que uno de los criterios para elegir las ubicaciones es aprovechar las «zonas xa degradadas», que Seiruga es una zona virxe y que, por lo tanto, así debe permanecer.
Las expropiaciones y la posibilidad de que los vecinos puedan recuperar la titularidad de los terrenos si cesa la actividad fue una de las cuestiones planteadas por otro vecino, que cuestionó también que el plan sea de interés público y señaló que los únicos que se beneficiarán con su aprobación serán las grandes empresas del sector.
Juan Otero replicó citando el caso de países como Noruega o Irlanda donde, según explicó, las plantas están enclavas en zonas protegidas e, incluso constituyen un atractivo turístico más. Además, señaló que Galicia tiene que aprovechar los fondos que la UE ofrece ahora para financiar estos proyectos y que en el futuro ya no estarán disponibles. Asimismo, apuntó que ninguna de las ubicaciones previstas en el plan está en Red Natura, pero precisó que la normativa tampoco impediría lo contrario, y señaló que cualquier actividad humana -«incluso bañarse no mar», dijo- genera contaminación. También aclaró que, en ningún caso, el río que desemboca en las inmediaciones de la planta resultaría afectado por sus actividades.
El acto contó también con la presencia de un biólogo experto en recursos pesqueros, Manuel Tasende, aunque no llegó a intervenir porque ninguno de los presentes se interesó por el efecto que una planta acuícola puede tener sobre el resto de los recursos. Acudieron, asimismo, los portavoces de todos los grupos políticos con representación en el municipio, pero tampoco plantearon ninguna cuestión durante el debate.
En breve los contactos recibirán en su correo electrónico un enlace a la noticia
Gracias por usar nuestros servicios
Revise sus datos y vuelva a intentarlo
Si se vuelve a producir un error, es posible que el servicio está momentáneamente no disponible. Inténtelo más tarde.
Disculpe las molestias. Gracias por usar nuestros servicios