Te estalla la cabeza como si te hiciesen una sesión de acupuntura con cuchillos. No te queda ni una idea. O sólo una. Te encuentras a Bodah, el amigo imaginario que pediste prestado y te presta otra.
-Los tipos que comen muchos caracoles son lentos. Reaccionan más tarde. Les cuesta pensar.
Piensas que nunca has comido caracoles. Tal vez por eso te explotan las razones en la cabeza. Tu madre llora y llora, una sintonía monocorde. Está tumbada en el sofá como en una tumba. Y ni las lágrimas le sacan brillo a sus ojos aceituna. Te quieres ilusionar con algo. Pero es difícil hacerlo en la prisión, entre tantas columnas de color gris. Es otoño, lo sabes. Y otoño siempre es una cuesta que hay que subir paso a paso sobre la alfombra de hojas muertas. Besas a tu hija de noche para olerla. Y mimas a tu hijo, le dejas que se tumbe sobre tu pecho y que te haga sentir que estás vivo, muy vivo. Y quieres olvidar el dolor de cabeza y los cuchillos, todos.
En breve los contactos recibirán en su correo electrónico un enlace a la noticia
Gracias por usar nuestros servicios
Revise sus datos y vuelva a intentarlo
Si se vuelve a producir un error, es posible que el servicio está momentáneamente no disponible. Inténtelo más tarde.
Disculpe las molestias. Gracias por usar nuestros servicios
Juan José Millás escribe sobre lo que hay debajo de las camas o dentro de los armarios. La palabra mediático se inventó para Boris Izaguirre. Son ganador y finalista del premio Planeta, que repite fórmula de elegir un escritor de prestigio para que el galardón no parezca un concurso de faralaes en el que se selecciona quién tiene que abandonar la casa de Gran Hermano en vez de la ...
Termina Scott Fitzgerald su Gran Gatsby con un canto a las vidas al revés, a lo difícil que es ser un salmón e ir contra corriente, río arriba. Doris Lessing, ya Nobel, tiene una biografía fascinante que aparece poderosa o sumergida, según los títulos, en su obra. Es una mujer global, un resumen casi del loco siglo XX y un anticipo de lo que se nos viene encima en el siglo XXI, gl ...
-¿A qué asocia el nombre de Helena? A un dolor que le come por dentro. A una casa junto a la estación. A una habitación con una máquina de escribir. A poemas por el suelo. A pastillas sobre la mesa, junto a la máquina. A palabras sueltas: fresa, arena. A nombres propios: Cristina Peri Rossi. A lugares: Taramundi. A la mantis religiosa, que se aparea y mata. A un amigo. A un beso t ...
Y miles de imágenes en los cristales rotos de los recuerdos destrozados. Y un sonido. Tu padre que os silba. Y sois niños que en manada vais hacia él. Tu padre, siempre nervioso. Su segundero, un avispero. Tu padre, sólo tranquilo, la tarde de los domingos, después de comer, cuando el ritual de la copa de coñac caliente. Los niños nos peleamos por el privilegio de prender la llama ...
La poesía es una mariposa Que se posa sobre Las ortigas sin dañarse. ...
Si a una paloma le quitas su nido Se vuelve loca Y se suicida Contra los cristales ...
En Ibiza, el cielo de verano tiene tantas estrellas por la noche que parece un árbol de navidad encendido. Un Papá Noel como de las antípodas, con calor, sin nieve. Lo miras desde el suelo y es una bóveda creada para ti. Hay una pareja que se odia, que se daña, que sólo sabe quemarse en el infierno. Una y otra vez. Hay una bahía preciosa, con un mar transparente, en el que saltan ...
Una niña te dice en el parque: -Voy a ir a un hotel que tiene estrellas. Estrellas más bonitas que las del cielo, sabes. Y sigue, encantadora: -Y mis papás me dijeron que tiene una piscina con agua caliente. Me asusté. Y yo les pregunté si la piscina no tenía tiburones con el agua caliente. Y me dijeron que me podía bañar todo el rato, que no había tiburones. La escuchas y piensas ...
No quiere crecer. Quiere ser siempre un peluche rosa. Pero los pies le crecen y le crecen como la del cuento después de comerse la galleta. Los pies le crecen y salen por los ojos de las ventanas de la casa. La casa ya no es un refugio lleno de niños. En la casa, junto al mar, ahora todo mengua. No se escucha al vecino ríete un poco. Y la pena con pena no se cura. A ella le supera ...
Y se te quebraba el corazón como una ecuación Y cerraste los ojos para no ver a tus tres niñas Y tu mujer a tu lado. -Aguanta, aguanta, que ya llegamos. Y apretabas los dientes para morder aquel palo que llevabas En la boca el día que cuando niño te decidiste a saltar A las dunas como tus hermanos mayores. Y sólo veías un reloj imposible Y una luz cegadora, tan cegadora, Que sólo ...
No suena el teléfono. Debe de haber tormenta, una de esas tormentas que lo llenan todo de caracoles. El día es de plomo. El equilibrista sigue con el pie en el cable de la luz. No hay en el puerto ningún barco de bandera desconocida con colores extraños. El pequeño escribió su primera frase al abrir los ojos como canicas: -Son azules, igual que los de su hermana. No suena el teléf ...
Junto a la prisión provincial, hay una aspa gigante. Es un generador de electricidad. A veces miras para el generador en los días de más viento y piensas que te gustaría que tu corazón se moviese a ese ritmo. ...
Es zalamera. Como un gato que se lame las patitas. Y enseña las uñas como un tigre. Es una niña pequeña, seis años de niña pequeña. Se llama Raichu. Y mira todo con ojos nuevos. Se inventa un cuento: la concha mágica. -Iba una niña por la playa y miró una concha que brillaba mucho. Corrió y la cogió. Era una concha mágica a la que le podías pedir deseos, diez deseos. No más. La te ...
Estás junto a la planta térmica. No tienes ganas de cazar patos radiactivos en la laguna industrial. Los patos radiactivos son negros, cenizos. Miras hacia las olas. Hay un mar de lejía, batido. Entre las olas, unos surfistas parecen tiburones de plástico que remontan lo imposible. Somos lampreas que remontamos lo imposible. Estás perdido y desencantado de haberte conocido. Tu mad ...
Los mayas creen que está próximo un desastre. El horóscopo dice que toca el cambio, Que pidas un deseo en un plenilunio. Quieres escribir como un niño un diccionario de ángeles. O al revés. Escribir como un ángel un diccionario de niños. Te tumbas en la hierba de Moralia y ves las copas de los árboles Que se agitan como nubes, Extrañas nubes. Te sientes fatal. Tienes algo en el ...
Te cuentan una historia de amores rotos, de corazones pisoteados. Escuchas a Jim Morrison sobre un coche gritar: sólo sois un ejército de soldados de plástico. Te gusta el diseño de una camiseta verde. Dice: persona. Cada vez hay menos personas y más robots que van a dónde les mandan. Replicantes que no improvisan nunca. Improvisar da miedo. La diferencia acojona. Somos una pasta ...
Son distintos: un día con luz y una noche estrellada. Donde Raichu es inquieta, Rasec es una balsa. Donde Raichu es deriva. Rasec parece un pilar. Raichu es imprevista, tempestuosa, cálida, radiante, una centella, fugaz y duerme como un muerto. Rasec es tranquilo, pausado, calma, bondad, sonrisa frente a risa, pero duerme con un ojo abierto. Como un centinela de guardia. El sueño ...
Arrakeen es una ciudad en ningún sitio, peraltada sobre el mar. Es una ciudad al norte, como cualquier otro lugar al norte. Es bello y hermoso. Es un sitio de nieblas en el que luce el sol. Está frente al océano, y en medio del océano. Arrakeen es un lugar para vivir y para morir. Como todos. Un escritor dijo que Arrakeen es la cubierta de un trasatlántico de lujo. No le sé. Arrak ...
Te arrastras hasta Iam. Allí está la prisión. El cielo está velado por las nubes. No es verano. Nunca va a ser verano. Sólo tuviste el intermedio de la noche de las hogueras. Ardió la playa. Ardió la ciudad. Fue una maravilla. Y la niña con los ojos abiertos como platos. Y la niña que descubrió el fuego como hace miles de millones de años. Y las olas que lamían la arena. Y ella: - ...
Algún día escribiré un libro con esta dedicatoria: Gracias por enseñarme a amar y a odiar, por este orden. ...
Hoy un poema, que hace mucho sol Secta Caballero Bonald «Me asomo a un mundo numerado y veo La secta envilecida de los hijos De quienes ya eran hijos del oprobio. Solapan sus linajes con cosméticos, Pero aun así no pueden Encubrir esa abyecta condición de gregarios Que sustenta su fe. Se llaman Como sus gentes se llamaron, Nombres trucados de homicidas, nombres Heredita ...
...fue horrible. Me dijo cuánto me costaría quitarme ese tatoo. Y me eché a llorar. Desapareció de mi vida y creía que me moría. Ni mensajes de móvil, ni llamadas. Nada de nada. Me sentí otra vez huérfana. El hombre que me había rescatado en sus brazos de esta Galicia extraña se había esfumado. Pero volvió y volvió a ser todo lindo. Es lo que tienen los reencuentros. Me pidió con ...
Encuentro estos papeles escritos sobre el banco de un parque. Están arrugados. La letra corre rápida por los folios, como un arrebato: Maldigo el día en que lo conocí. Me engañó desde el primer momento. Enganchaba una mentira en otra. Una sobre otra. Sin parar. Me deslumbró con su labia. Con su pelo engominado. Me dijo que estaba separado. Quería dudar, pero me miraba con unos ojo ...