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Una incubadora en clase y dos docenas de huevos que cuidar

Los niños del Jaime Balmes recibieron con júbilo los primeros pollitos


02/12/2016 05:00

Llevaban 21 días pendientes de una incubadora. Aquel aparato que entró con dos docenas de huevos un día en clase y con el que se fueron familiarizando poco a poco, les daba ayer a los niños de primero de infantil del Jaime Balmes una sorpresa. Fueron en realidad dos, Carmela y Pepe, nombres con los que los bautizaron los 19 pequeños de 3 años a las primeras crías que vieron la luz en el marco de uno de los proyectos que ha previsto el centro noiés para este curso de la mano de Voz Natura, un programa de La Voz de Galicia desarrollado por la Fundación Santiago Rey Fernández-Latorre.

Los alumnos participaron en todo el proceso «con mucha ilusión, es una experiencia para repetir», señalaba su profesora, Adriana Agra. «Está siendo un aprendizaje globalizado: trabajaron las competencias matemáticas, con un calendario que hicimos para saber cuándo iban a nacer; la competencia artística, porque hicieron dibujos del proceso; la biología, pues fuimos viendo los cambios que experimentaba el embrión; la ciudadana, porque aprenden a responsabilizarse de algo; y hasta la competencia lingüística».

Cuenta la maestra que lo primero que hacían cada día, nada más entrar, era ver cómo estaban los huevos. Carmela y Pepe lo hicieron por la noche y no pudieron asistir a las primeras eclosiones, pero venían otras de camino y todos estaban expectantes por ver cómo salía el resto del cascarón.

Raza en extinción

Durante las próximas jornadas se encargarán de que tengan agua y alimento y, cuando sean lo suficientemente grandes, podrán adoptar a los pollos huérfanos y llevárselos para casa. Todos querían ayer una cría de gallina de Mos, una raza autóctona en peligro de extinción elegida para este proyecto de Voz Natura, programa que cuenta con el patrocinio de Medio Ambiente, la Diputación, El Corte Inglés y las fundaciones Alcoa y Ramón Areces.

Los niños de 4 años fueron, en realidad, los primeros en vivir todo este proceso. De los 24 huevos, salieron adelante 9 crías que fueron acunadas y adoptadas por los niños. «Tuvimos algún susto porque un día se fue la luz y no sabíamos si iban a salir adelante, pero los propios niños se preocupaban de ponerles agua y de que tuvieran comida», cuenta su profesora, Rosa María Hermo, de quien además surgió la idea de llevar la incubadora a clase. «En algún caso, los padres han decidido comprar un compañero para que no se sintieran solos», comenta orgullosa.

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