En Navidad todo parece más bonito. Las calles se iluminan, las viviendas lucen adornos, las villas se llenan del bullicio de la gente, suenan villancicos... Pero siempre hay alguien emperrado en destruir el espíritu navideño y, de paso, echar por tierra el trabajo realizado por otras personas. Los adornos de Amicos y Ambar solo tardaron una semana en ser víctimas del incivismo.
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