Una demanda recurrente de las comunidades educativas son los patios cubiertos. En inviernos tan lluviosos como el actual, la falta de esta prestación obliga a los niños a permanecer en las aulas semanas enteras. En el caso de Carreira fue preciso acometer obras para ampliar baños y despachos, lo que obligó a prescindir del patio cubierto que había. La alternativa pasa por construir un recinto techado en el campo de tierra. Sin embargo, este proyecto, como otros, están pendientes de ser aprobados por Educación.
En el colegio de Aguiño dicen que echan en falta un salón de actos porque no pueden hacer festivales de fin de curso ni otras actividades que permitan la asistencia de los padres. Pueden utilizar para esa finalidad el conservatorio de la parroquia, pero desde el centro aluden a la incomodidad que supone tener que llevar los bancos desde la escuela.
De igual forma que en varios centros convierten en comedor espacios creados con otro fin, en la escuela ribeirense de Frións ocurre justo lo contrario. La antigua cocina se usa para servir los almuerzos y lo que en su día nació como comedor se emplea como aula de educación física. La estancia dispone de amplios ventanales y, claro, con tanto ejercicio retumban.
Además, el centro carece de pabellón cubierto y eso que llevan años reclamándolo: «Imaxínate, este ano, os rapaces toda a semana metidos dentro da aula», precisa la directora.
Las mejoras pedidas tardan tanto en llegar que en un centro educativo afirman: «Parece que tes que pedir esmola».
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