Personal que se ocupa de servir los alimentos también prepara las mesas y limpia las dependencias
Alumnos de O Grupo, Galaxia y Palmeira almuerzan en lugares del centro concebidos para otros usos
Que ambos padres trabajen y los niños deban comer en la escuela es cada vez más frecuente y, sin embargo, son varios los centros educativos de la comarca cuyas limitaciones de espacio obligan diariamente a convertir en comedor aulas o gimnasios. En el término ribeirense, este es el caso de los colegios O Grupo, Palmeira y Galaxia.
Cada día a las dos de la tarde, una de las aulas de infantil de O Grupo sirve para que 32 niños tomen un nutritivo almuerzo. La comunidad educativa tomó la decisión de proporcionar la prestación -que comenzó este curso- ante el elevado número de progenitores que lo solicitaban. De hecho, las peticiones siguen llegando porque, según confirma el director, acaba de abrirse el plazo de preinscripción y son numerosos los padres que se interesan por el servicio de comedor.
Las limitaciones de espacio impiden a O Grupo absorber toda la demanda y la comunidad educativa, con el respaldo del Concello, ya ha transmitido a la jefa territorial de Educación la necesidad de construir un recinto específico para el almuerzo de los chavales. En la escuela lo tienen todo pensado: «Puede levantarse una dependencia de 50 metros cuadrados en una zona que limita con el patio infantil y que ahora está ocupada por un galpón».
En el Galaxia, los preparativos para hacer del gimnasio un comedor empiezan a las 12.30 horas y, también en este caso, personal de la empresa Golfiño se ocupa tanto de habilitar las mesas como de servir los platos y de atender a los ochenta comensales.
Horarios condicionados
A la hora de elaborar los horarios de clase para todo el año, los docentes del Galaxia deben tener en cuenta que no puede haber actividades de gimnasia a partir de las 12.30. Los alumnos de infantil son los únicos que almuerzan en una dependencia que solo se utiliza para ese fin.
Para proporcionar a los chavales la necesaria ingesta de alimentos, en Palmeira se han visto obligados a prescindir de una parte de la sala de usos múltiples. Aprovechando que la dependencia es larga, el tramo final está habilitado solo como comedor y separado del resto por unos decorativos paneles. El centro reclama la colocación de unas puertas correderas que proporcionen mayor privacidad a los cuarenta usuarios, así como de una puerta que permita el acceso directo desde el pasillo para evitar tener que recorrer toda la sala.
El boirense Praia Xardín tiene tanto un comedor como una cocina, en la que un equipo de profesionales contratadas por la Xunta prepara diariamente los alimentos para 252 críos.
En el caso de este centro, el problema es que el recinto de comidas es insuficiente para satisfacer la demanda. Este curso hay 30 niños en lista de espera y cuando llegue junio quedarán unas 40 plazas vacantes, las correspondientes a los alumnos de sexto curso. Sin embargo, también habrá nuevas solicitudes y no todos los padres podrán utilizar el servicio de comedor.
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