Unos treinta kilómetros de nuevos viales transformarán la circulación rodada en toda la comarca
La variante de Outes y el corredor Brión-Noia están en marcha y la circunvalación de la villa, a punto de licitarse
Si las carreteras fuesen lo más importante en el mundo, podría decirse que la comarca de Noia vive un momento clave; en un período trascendental. Tras años de retrasos y rocambolescas tramitaciones, al fin están puestos los pilares para que las comunicaciones den un paso de gigante y transformen un territorio que, en datos como los del paro o los de las cifras de población, va por detrás de Barbanza. Si los cálculos de la Xunta no fallan, la ejecución de tres grandes infraestructuras deberían coincidir. Se trata de la variante de Outes, el corredor Brión-Noia y la circunvalación a la capital noiesa. Las dos primeras están en obras y la tercera acaba de salir a licitación.
La variante de Outes, a vista de pájaro, avanza a buen ritmo. De hecho, sobre el río Tines, a la altura de la ensenada de Lagaraño, ya lucen unos enormes pilares. El alcalde outiense, Carlos López Crespo, da algunos datos: «Penso que agora mesmo están traballando entre 40 e 50 persoas, e creo que fan 70 metros de ponte cada doce días». Los trabajos, que empezaron al amparo del gobierno de Emilio Pérez Touriño, llevan desde febrero del 2008 en marcha. Si el plazo de ejecución se cumple -era de 30 meses-, la obra debería estar lista a finales de este mismo verano.
En el tercer trimestre
¿Llegará a coincidir, por tanto, con el inicio de los trabajos de la variante de Noia? Por el momento, lo que dicen desde la Xunta es que la obra de la circunvalación que librará a la capital noiesa de sus históricos atascos debería empezar en el tercer trimestre, en este mismo estío. Si todo va bien, los vecinos deberían estar viendo acabar el vial outiense a la vez que empezar el noiés.
Falta saber cómo está la tercera infraestructura que cambiará las comunicaciones en las tierras noiesas: el corredor que algún día permitirá ir desde la patria de Avilés de Taramancos hasta la capital gallega por un vial en condiciones. En ese caso, y siempre según los datos de la consellería, el primer tramo está bastante avanzado. Se trata del aglomerado que va desde Brión hasta Martelo. De hecho, la Consellería de Medio Ambiente indicó que los movimientos de tierra ya están prácticamente acabados y que se está ejecutando una capa de firme. De todas formas, cabe destacar que el plazo de ejecución de esta plataforma viaria expira en febrero y que, por lo que parece, no va a acabar en tiempo.
Luego, hay que hablar del último tramo de este corredor, el que va desde Martelo hasta Ceilán, que también ya está en pleno zafarrancho de obras. Desde Medio Ambiente señalan que se están realizando movimientos de tierra y levantándose los primeros pasos inferiores.
Tres gobiernos
El hecho de que se trate de obras viarias con un presupuesto considerable -la variante de Noia costará 38 millones, la de Outes casi 20 y el corredor alrededor de 80- y una tramitación larga hizo que los tres últimos gobiernos de la Xunta tuviesen algo que ver en ellas. Al menos, en alguna. Por ejemplo en el caso de la carretera de Brión a Noia, el bipartito cambió el proyecto que se había hecho en la era Fraga para que lo que se construyese fuese una vía de altas prestaciones preparada para ser convertida en autovía en cuanto el volumen de tráfico lo exija. También modificaron la desembocadura, para que llegase hasta el puente de Ceilán. En total, las actuaciones en marcha o en trámites solo suman 30 kilómetros, pero son la garantía de futuro en comunicaciones.
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