La mayoría consideran lógico que se pueda usar una u otra lengua, sobre todo por respeto a los de fuera
El castellano fue el idioma utilizado por la mayoría de los 2.827 opositores que se presentaron ayer en el recinto ferial de Silleda a los exámenes para cubrir 1.002 plazas de facultativo especialista de área de diversas especialidades, médico de urgencias hospitalarias, de familia, pediatra, farmacéutico u odontólogo de atención primaria, o médico coordinador del 061. A la salida del examen la inmensa mayoría apuntaban que habían utilizado el castellano para contestar las cien preguntas de las que constaba el test de la materia específica.
Una vez sentados, recibieron una carpeta donde iban por un lado las preguntas en gallego y por otro las preguntas en castellano, además de una plantilla donde marcar con una cruz las respuestas. Alguno empezó en gallego y acabó en castellano «porque por arriba estaba en galego e ata a pregunta 40 non me dei conta que había tamén o de castelán e logo xa me pasei ao outro», comentaba ayer un aspirante.
Otros argumentaban que «la carrera la estudiamos en castellano y si te tienes que poner a traducir las preguntas pierdes mucho tiempo y te concentras más en castellano», explicaba otra. Castellanoparlantes o gallegohablantes, la inmensa mayoría coincidían en que era mejor disponer del examen en los dos idiomas para dar opción a los que no son gallegos y para facilitar las cosas. Una medida que les parecía lógica y razonable. Para cubrir el test práctico, específico de cada especialidad, los aspirantes disponían de tres horas de tiempo. Había quien aseguraba que no le suponía ningún problema utilizar uno u otro idioma, pero que había optado por el castellano, o en alguna pregunta dudosa decía que consultara el asunto en los dos idiomas, «por si aclaraba algo», aunque con poco éxito.
Otra cosa era la segunda prueba, de quince minutos de duración, y consistente en diez preguntas de tipo jurídico relacionadas con la ley de salud y otras. En esta, los que optaron por el gallego fueron muchos más. Los que lo hicieron argumentaron una familiaridad previa: «Estudiamos esas leyes en gallego y nos daba más seguridad verlas en el mismo idioma». Muchos otros optaron por el castellano y hubo quien utilizó ambas opciones dependiendo de la pregunta. Con la entrada en vigor de la Lei 2/2009 de 23 de junio, esta era la primera vez que los aspirantes disponían de los dos idiomas en esta parte del examen, la otra siempre fue bilingüe. Algo que agradecían especialmente los naturales de lugares de fuera de Galicia. A las pruebas se presentaron 2.827 personas, de las 3.768 inscritas, lo que supone un 75% del total. Una cifra que se considera alta.
Fue una jornada sin incidencias. La anécdota la ponía una opositora que hizo una parada en la prueba para dar de mamar a su bebé. Otra, que llevaba unos días ingresada a la espera de dar a luz, hizo el examen al mismo tiempo que sus compañeros, pero en un hospital ya que, según la organización, aunque no estaba aún de parto sus médicos consideraron que no podía desplazarse hasta el recinto.
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