El último vuelo de un grande, Fernando Martínez Ortiz

Hace unos días recibí la noticia, no por esperada menos dolorosa, del final de la vida de un grande del salvamento marítimo de España, de un marino y piloto de helicópteros que dedicó muchos años de su vida profesional a salvaguardar la vida de la gente de la mar, a la que el pertenecía por tradición familiar y decisión personal.

Fernando Martínez Ortiz, marino mercante y piloto naval de helicópteros, nació en Ceuta donde su padre estaba destinado como práctico de puerto, y su infancia transcurrió en Burriana, otro destino de su padre y localidad a la que se sentía muy vinculado. Oficial de puente de la Marina Mercante, estuvo enrolado en varios barcos hasta que en 1975 decidió entrar en la Reserva Naval de la Armada y hacerse piloto naval de helicópteros, donde estuvo destinado en la Tercera escuadrilla de la Flotilla de Aeronaves hasta 1981.

 

Legendarios mostachos

Nuestras vidas entraron en contacto por primera vez en el año 1976, en la Flotilla de Aeronaves de la base naval de Rota donde coincidimos haciendo el curso de piloto naval de helicópteros y posteriormente en muchas comisiones de vuelo, tanto en el portaeronaves Dédalo como por tierra, donde tuve ocasión de conocerlo más de cerca, comprobando su bonhomía, su carácter afable, reservado y bondadoso, buen compañero y mejor piloto, con sus legendarios mostachos ya amarilleados por la nicotina, unida a su sempiterna sonrisa socarrona.

 

 

Innumerables misiones

Nos reencontramos en 1991, cuando se incorporó a la base de Viveiro del entonces Servicio de Busca e Salvamento de la Xunta, que yo dirigía, pasando a formar parte del cuarteto de pilotos navales que luchamos para defender la bondad de la idea de helicópteros civiles para salvamento marítimo.

Fernando fue un puntal básico del servicio en el norte gallego y participó en innumerables misiones de salvamento, de las que hay que destacar la del petrolero Mar Egeo en A Coruña, donde participó en la evacuación de su tripulación y le afectó la deflagración y posterior incendio.

 

 

Con Celeiro y Burela

También participó en la evacuación de la tripulación del barco militar indonesio Teluk Lampung, al norte de Avilés, y en muchas misiones de apoyo a la flota pesquera con base en Viveiro y Burela. Hasta que en 1993 se pasó a Sasemar para tener su base en Valencia. Su último vuelo antes de jubilarse fue en la base de A Coruña a finales del 2012.

 

 

Sobresaliente profesional

Fernando deja en todos los que lo conocimos un recuerdo imborrable por sus cualidades personales y en los que trabajamos con él la imagen de un sobresaliente profesional de la mar y de la aviación, gran piloto de salvamento marítimo, que demostró sus cualidades profesionales en todas las misiones que tuvo que afrontar, sin temor al mal tiempo y a los riesgos.

El salvamento marítimo en España no sería lo que es, si no fuese por su trabajo en aquellos difíciles primeros momentos de un servicio pionero en este país.

 

Fernando Novoa dirigió Busca e Salvamento de la Xunta y ahora es el director de la empresa Consultores Aeromarítimos.

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