Colchas de «patchwork» de Cangas para acunar bebés de media España

Un grupo de mujeres artesanas convirtió su afición en un éxito reconocido por la clientela


FOZ / LA VOZ 19/10/2016 10:34

El entusiasmo y la imaginación de los creadores permite dar pasos de gigante. Una muestra la encontramos sin salir de Cangas de Foz, donde se diseñan y elaboran, entre otros artículos, mantas y colchas de patchwork para cunas y camas de bebés de media España. Las artífices de este logro son las mujeres artesanas que semanalmente se citan en su sede social, donde se combina trabajo entre telas, conversación y el café de media tarde de sábado.

Hace unos quince años surgieron los encuentros. Y siempre como artesanas a título individual, lejos del encorsetamiento asociativo. Los primeros años se implicaron en la restauración de muebles, pero con el paso del tiempo optaron por cambiar a una actividad, que además de distraerlas, les suponía menos esfuerzo físico. Se iniciaron en el patchwork. La primera época fue prácticamente de autoconsumo, acabando las colchas y otros trabajos luciendo en dormitorios y salones de sus domicilios.

Se esforzaron por ampliar su formación y asistieron a cursos, aprendieron las distintas técnicas -piña (pineapple), crazy, platos rotos...- del patchwork para confeccionar diseños diferentes. La formación inicial que les había impartido Fita Villar la completaron siguiendo tutoriales y con otras actividades.

El boca a boca fue su primer canal para dar a conocer el trabajo que realizaban, siempre apostando por una técnica mejorada y abiertas a la innovación. Pero la proyección con más impacto llegó con la página web, en la que se exhiben buena parte de las creaciones que han desarrollado las artesanas en los últimos años. «Todo o que sae na páxina está vendido. Aquí temos agora pouco stock», puntualiza Dora Villar, una de las artesanas.

 

Un laboratorio de ideas

El centro de Cangas es el laboratorio donde se plantean las ideas para elaborar colchas, pero también bolsos, manteles individuales, cambiadores, baberos, guardatijeras, guardacubiertos, gorros... Muchas de las piezas se han quedado en la comarca y también en la provincia, pero un volumen importante luce en hogares de Málaga, Zaragoza, Burgos, Sevilla... Los ingresos les permiten pagar las facturas del local y satisfacer otros gastos, ya que al no ser colectivo tampoco reciben subvenciones.

«O que máis se vende son mantas de cunas e o resto de artigos relacionados cos bebés», asegura Pepita, que mantiene que muchos clientes valoran que estos productos puedan ser personalizados. «Moita xente chama pidindo algunha colcha ou manta que ve por Internet, pero xa lles dicimos que as nosas pezas son únicas, exclusivas, que nunca as repetimos», explica Dora.

Con el impacto de la globalización en el márketing, las piezas únicas y la artesanía son un verdadero reclamo. Lo dicen los expertos. «Para mi, lo artesanal es el futuro», reconoce públicamente Jan Ahlsén, especialista en Materiales e Innovación que lleva casi 40 años trabajando con Ikea. Y, como la multinacional sueca, los orígenes de las artesanas de Cangas también nacieron en el rural.

 

Autodidactas

Como autodidactas primero se iniciaron con el

patchwork

trabajando sobre plantilla, una técnica que con el tiempo jubilaron para dar paso a la de corte, explica Dora, que aún recuerda cuánto les enseñó Reme, la modista: «Ela si que sabía coser ben, ensinounos a colocar ben os forros e a máis cousas».

Una terapia para desconectar y un buen sistema de reciclaje de prendas y retales

«Agora practicamente traballamos baixo pedido porque hai que pensar que todo canto facemos, facémolo no noso tempo libre», indica Pepita, que ratifica el tirón de artículos para bebés y para niños. Acudir con un puesto al Mercado Medieval mindoniense también les permitió darse a conocer entre clientes de fuera de la comarca: «En Mondoñedo véndese moito para turistas e incluso temos clientes de fóra que veñen puntualmente ao posto cada ano. De forma xeral, cando máis traballo temos é no verán e tamén cando hai nacementos ou celebracións». Nunca pierden de vista que para ellas el patchwork es una afición y una terapia para descansar y desconectar, si bien les gusta transmitir con sus creaciones y con cada una de ellas se identifican y las identifican.

La otra ventaja es la medioambiental. Para elaborar cualquier artículo emplean prendas en desuso que les donan amigos y familiares, además de retales: «Iso si, teñen que ser de algodón, para lograr un mellor resultado».

 

Trabajos a varias manos

Aunque muchas de sus creaciones tienen la

firma

individual de cada una, hay artículos, como colchas grandes, en cuya confección han participado varias personas: «Fixemos entre cinco unha colcha grande usando a técnica dos platos rotos». Con el resto de los productos, dosifican su tiempo libre. «Unha colcha de cuna grande pode levarlle catro tardes de traballo a unha persoa». ¿Y el precio? Asequible. El producto más caro marca 150 euros.

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