Raquel Arias, la delegada territorial de la Xunta en la provincia, aseguraba el pasado martes que los diez alumnos matriculados en el colegio público de Ourol (donde se ha suprimido la cocina) serían alimentados por «un cátering local». Ayer, Dores Fernández, de CIG-Ensino A Mariña, denunciaba que, en realidad, para dar de comer a esos escolares se había contratado «unha taberna que está a máis de 10 quilómetros do centro e que non cumpre cos requisitos esixidos por Lei para este tipo de servizo». A media tarde, desde CIG-Ensino A Mariña daban cuenta de la que consellería había rectificado, encargando la alimentación del colegio de Ourol a una empresa de cátering de Burela.
«Que cumpra coa Lei»
Haciéndose eco «da grande preocupación» que había suscitado en la comunidad escolar de Ourol la adjudicación del servicio de comidas, CIG-Ensino emplazaba a Educación a «cumprir coa Lei». Entre otras razones porque, sostenía, «dificilmente un bar pode cumprir as esixencias en canto ás calidades e variedades nutritivas dos menús escolares». A mayores, el sindicato nacionalista dejaba constancia de que en la escuela ourolense «hai escolares que necesitan menús especiais, como é o caso dunha nena celíaca de tres anos». Según CIG, el problema quedó resuelto ayer.
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