Trece de los veinticinco centros públicos mantienen un servicio que los padres sustituyen en otros con cátering
Conciliar la vida familiar y laboral depende para muchos mariñanos de los servicios de los colegios donde estudian sus hijos. El comedor se confirma como imprescindible para miles de padres de escolares mariñanos. La Consellería de Educación reiteró en marzo su «compromiso» de intentar implantar comedores en todos los centros públicos. Eso no significa dotarlos de cocina ni de personal que la atienda, sino cooperar con las asociaciones de padres para que contraten con empresas privadas la alimentación de sus hijos en los centros. En el curso que hoy comienza, Educación mantiene abiertas cocinas en trece de los veinticinco colegios de A Mariña, pero en realidad solo se ocupan de la manutención de uno de cada cuatro estudiantes de infantil y primaria.
Cifras de la propia consellería indican que, en realidad, podrían comer lo que se cocina en sus colegios 1.727 mariñanos, un 38% de los 4.586 matriculados este curso. Los gastos de personal «supoñen o principal custe» de los comedores que gestiona Educación, asegura ese departamento sobre la eliminación de la cocina en el colegio de Ourol. «Para tan reducido número de comensais, entraña maiores custes» que contratar un servicio de catéring, sostiene.
De ahí que la consellería se incline por cooperar con las asociaciones de padres para que asuman la gestión de los comedores, contratando los menús con empresas que los reparten cada día por los colegios. Educación sostiene para que este curso volverá a cofinanciar esos comedores, aportando fondos para pagar el menú, la vigilancia y cuidado de los alumnos y, por primera vez, pólizas de seguros.
Desigual reparto de personal
En los últimos cursos, el catéring subvencionado se ha traducido en un considerable incremento de las plazas de comedor escolar. El curso pasado, el jefe territorial de Educación decía que en A Mariña había entonces 2.393 alumnos comensales.
Si no ha habido cambios, Educación tiene contratados este año 28 profesionales para sus cocinas de trece colegios mariñanos. Trece son oficiales de segunda y quince, ayudantes. El número de menús que ha de preparar cada uno desvela desigualdades porque mientras hay quienes se ocupan de 38, también hay quienes tienen a cargo 77 por cada trabajador. Eso siempre y cuando todos los matriculados coman en los colegios.
Educación asigna personal a sus cocinas en base al número de comensales, diviendo los comedores en grupos: hasta 75, de 76 a 150, de 151 a 250, de 251 a 350 y más de 351. Combinando escolares matriculados con los trabajadores de cocina, en el colegio de Alfoz hay 76 y dos profesionales; en Reinante, 62 y uno; en Cervo, 98 y dos; en O Cantel de Foz, 213 y tres; en Fondo-Nois, 142 y dos; en Xove, 178 y tres; en Lourenzá, 125 y dos; en A Pontenova, 108 y dos; en Trabada, 39 y uno; en O Valadouro, 80 y dos; en O Vicedo, 74 y uno; y en Galdo (Viveiro), 145 y dos.
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