Gueimunde achaca «la ruina» del edificio a «la desidia» de Roel, quien la atribuye a la obra, a César Aja y a la gestora
Los dos partidos mayoritarios se culpan de las numerosas deficiencias detectadas por técnicos en el recinto
Difícil será que la piscina municipal de Viveiro pueda reabrir en los 45 días que quisiera el alcalde Melchor Roel. De hecho, se plantean dos meses para regular temporalmente de empleo a los trece trabajadores de un recinto que hasta el 1 de agosto rigió siempre Gaia. Ocho semanas en las que cientos de usuarios quedarán sin un servicio público que ahora gestiona el Concello. PSOE y PP, los partidos mayoritarios en Viveiro, se culpan de un problema que, y en eso sí coinciden, se gestó durante años, tanto cuando mandaban los populares como en los últimos siete en los que los socialistas tuvieron la alcaldía.
La primera en protestar ha sido la concejala y senadora popular Mariña Gueimunde, quien achaca la «ruina y el abandono» de la piscina a la «desidia» de Roel. El regidor lo atribuye al gobierno que hasta hace siete años presidió el popular César Aja, porque admitió que le entregasen la obra con «vicios ocultos» y por el entramado organizado para adjudicársela sin concurso a Gaia, empresa a la que corresponsabiliza al creer que no mantuvo bien las instalaciones.
En nombre del PP, Gueimunde acusa a Roel de «desmantelar la piscina tras siete años de abandono, desidia, engaños e incumplimientos». De «sinfín de excusas y catarata de acusaciones» tilda la concejala que el regidor justifique su decisión de no reabrirla sin corregir antes las numerosas deficiencias detectadas por los técnicos.
Para demostrar «la clara intención de tapar su incompetencia y desviar la atención» que ve en Roel, la concejala recuerda lo que dijo sobre la piscina. Anunció en enero que le rescindiría el contrato a Gaia y convocaría un concurso para adjudicarla, pero, «como fue incapaz de elaborar los pliegos de condiciones», prorrogó la concesión hasta julio y la mantuvo ese mes alegando «un error administrativo». Añade que Roel aseguró que cerraría en agosto y reabriría el miércoles, pero, al no ser así, ahora «intenta esquivar ese flagrante incumplimiento» con lo que cree «el atrevimiento más descarado, escudarse en que 'al parecer no hay protección contra la legionela'».
Roel recuerda que las protestas por la piscina comenzaron al mes de abrir. Ahora intentan confirmar si la obra que admitió como buena el alcalde Aja se corresponde con el proyecto. Aunque desde enero conocen los problemas estructurales, el alcalde sostiene que no descubrieron hasta ahora las carencias sanitarias y de maquinaria porque, ateniéndose al contrato con Gaia, tuvieron que esperar a rescindirlo para inspeccionar a fondo todo el recinto. Admitiendo que el Concello debió estar más atento antes y ahora, Roel atribuye el actual estado de la piscina a «vicios constructivos y falta de mantenimiento».
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