Las descargas masivas compensan unos precios que siguen cayendo, pero no contribuyen a recuperarlos
Ayer volvieron a caer los precios de la merluza y la pescadilla, con medias por kilo que en Celeiro superaron escasamente los dos euros, cuando el umbral de la rentabilidad lo sitúan los armadores en más de cuatro euros. Entre otros factores, tan bajas cotizaciones se atribuyen en el sector pesquero mariñano a las descargas masivas en todos los puertos merluceros del Cantábrico-noroeste. Capturas notablemente superiores a las habituales y concentración de varios barcos en una misma venta saturan los mercados y conducen los precios a una caída libre.
En ese escenario, armadores mariñanos vuelven a plantear la necesidad de articular campañas de promoción para que los consumidores se decanten por la merluza y la pescadilla que pesca la flota española. Pero de momento nadie lo ha planteado formalmente.
De no haberse aplazado, las capturas de los pesqueros mayores de 24 metros de eslora deberían registrarse ya en el diario electrónico. Ese nuevo modelo obliga a los patrones a dar cuenta cada día de su pesca a los centros de control en tierra. Aunque hay opiniones de todo tipo, armadores con capturas sometida a cuotas, que disponen de suficientes para faenar durante todo el año, insisten en que solo cuando cada barco pesque lo que puede se evitarán descargas masivas como las de estos días.
Abundan así en ese secreto a voces que está saltando a la luz pública por boca de armadores que se consideran perjudicados por lo que llaman pesca olímpica, esa que se decanta por descargar grandes cantidades sin importar cómo influya en la bajada de precios la abundante o, como dicen que ocurre estos días, excesiva oferta. Por temor a las reacciones, insisten en pedir que se preserven sus identidades, sin ocultar que hay quienes optan por compensar los bajos precios del pescado vendiendo más cantidad porque están acuciados por la falta de liquidez y han de afrontar pagos ineludibles. Aun así, los empresarios consultados hacen hincapié en que ese «é pan para hoxe e fame para mañán», porque recuperar las cotizaciones dependerá, entre otros factores, de la regulación de la oferta.
Y, al margen de las competencias oficiales para velar porque la flota respete las normas, en el sector pesquero mariñano la mayoría parece compartir la idea de que de los armadores depende regular la oferta para procurar adaptarla a la demanda y rentabilizar mejor la pesca.
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