Sus obras monumentales se inspiran en los temas de la historia y la mitología.
La instalación de veintitrés monumentales esculturas en bronce del creador de origen polaco Igor Mitoraj en la coruñesa plaza de María Pita remite a los maestros de Grecia y Roma, y también del Renacimiento. El artista sostiene que no trata de «resucitar» el arte antiguo, «que tenía una alma propia, aunque siempre es un modelo para nosotros, con su culto a la proporción o a la democracia».
Sus obras monumentales se inspiran en los temas de la historia y la mitología (Ícaro, Nacimiento de Venus, Eros, Tíndaro, cabezas cercenadas del tronco, torsos sajados, etc.) y los reinterpretan desde una perspectiva actual. Con apariencia de piezas arqueológicas, nos recuerdan la vigencia de los grandes temas que preocupan a los hombres: la razón y la espiritualidad, la violencia o la belleza.
Nos remiten a un concepto de pasado clásico evocado por la magia de la pieza arqueológica, del fragmento escultórico en estado puro, a veces incompleto pero grandioso. Porque el artista imprime en cada una de sus obras ese valor omnipresente del clasicismo.
El resultado es una escultura nueva y actual varada en los principios acuñados por los siglos. La imagen antigua sólo hace de soporte, de tal modo que esa serenidad mutilada expresa «la inquietud del presente». Igor Mitoraj nace en 1944 en la ciudad alemana de Oederan, hijo de madre polaca y padre francés. Su madre fue deportada de Polonia a Alemania y sometida a trabajos forzados, y su padre, oficial de la legión extranjera, fue internado como prisionero de guerra.
Al fin de la segunda guerra mundial, la madre decide volver con su hijo Igor a Polonia, a casa de sus padres, no lejos de la antigua capital: Cracovia. Mitoraj pasará allí su juventud. Comienza a estudiar pintura a los 19 años, en la Academia de Bellas Artes de Cracovia, con el profesor Tadeusz Kantor (1914-1990), conocido pintor y uno de los autores vanguardistas de teatro apreciado en el mundo entero, pero en la primavera de 1968 Mitoraj, impulsado por su ansia de libertad artística y personal, deja Polonia. Su destino será París. Luego las primeras exposiciones, Italia, el éxito internacional...
Preguntado sobre si sus obras pueden ser tocadas por los espectadores, Mitoraj, sin dudarlo, ha dicho que «me encanta que haya contacto epidérmico con la escultura, y que haya niños que se metan incluso dentro». Las piezas que presenta en María Pita, tras mostrarlas en Varsovia, Roma, París, Venecia, Barcelona... se pueden ver ahora A Coruña gracias a la iniciativa de la Obra Social de La Caixa y el Concello coruñés.
Igor Mitoraj. Plaza de María Pita. A Coruña. Hasta el 21 de Octubre.
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